Brasil supera las 300 mil muertes por Covid-19 en medio de un colapso sanitario sin precedentes

Mundo Salud Titulares

El país sudamericano es el epicentro global de la pandemia, ya registra muertos por falta de camas de terapia intensiva y no hay lugar en los cementerios para enterrar a las víctimas.

Este miércoles Brasil se convirtió en el segundo país del mundo en traspasar el umbral de los 300 mil decesos por COVID-19, tras sumar 1,999 fallecimientos en las últimas 24 horas. Con una población más amplia pero un similar manejo de la situación epidemiológica, Estados Unidos había alcanzado esa cifra en diciembre de 2020.

El presidente Jair Bolsonaro, tras subestimar sistemáticamente los riesgos del Sars-CoV-2 desde sus inicios y hasta hace unas pocas semanas, creó recientemente un comité para combatir la pandemia.

Recordemos que la posición negacionista del líder brasileño incluso le costó fuertes choques con los gobernadores de muchos estados, a los cuales criticó duramente por las medidas restrictivas implementadas.

Tras la confirmación por parte del Consejo Nacional de Secretarios de Salud (CONASS) de 1.999 fallecimientos por Covid-19 este miércoles, el número de víctimas fatales ascendió a 300.675 personas en el gigante sudamericano, que es desde hace rato el epicentro mundial de la pandemia.

El país registra un total de 12.219.433 contagios, mientras que el estado con más incidencia es San Pablo, donde ya registran 2.332.043. No obstante, jurisdicciones como Manaos se encuentran en una situación límite desde hace meses, incluso antes de que la crisis se extendiera por la gran mayoría del país.

Otro de los datos que ilustra la delicada realidad que atraviesa Brasil, si bien la situación epidemiológica fue complicada desde un principio, es que de las 300 mil muertes, 100 mil se dieron tan sólo en los últimos dos meses y medio.

En este marco, las principales preocupaciones giran en torno al colapso sanitario y de la infraestructura de cementerios, sobre todo en los grandes conglomerados. San Pablo ya reportó sus primeras muertes por falta de espacios de terapia intensiva, y los sistemas sanitarios de varias jurisdicciones se encuentran al límite de esa situación.

A su vez, el estremecedor ritmo de muertes, que hasta hace unos días se había estabilizado en más de 3.000 por día, puso contra las cuerdas la capacidad en los cementerios, donde se trabaja a contrarreloj con máquinas para generar espacios donde enterrar a las víctimas.

Es por esto que Bolsonaro finalmente optó por tomar medidas al respecto, convocando a un comité para aunar esfuerzos y estrategias desde diferentes sectores.

En ese sentido, el ministro de Salud, Marcelo Queiroga -cuarto titular de la cartera desde el inicio de la pandemia- afirmó que la unión entre los poderes redundará en el fortalecimiento del Sistema Único de Salud (SUS) local, “en los tres niveles, para dotar a la población brasileña de agilidad con una campaña de vacunación que pueda lograr Coberturas de vacunación capaces de reducir la circulación del virus”.

Cajones mortuorios se acumulan en los cementerios esperando por un espacio donde ser enterrados.

En tanto, ante un arribo generalizado de una nueva ola de Covid-19 en la región, que ya afecta también a Chile, Uruguay y comienza a observarse en Argentina, la situación en el país carioca se ha convertido en una temible amenaza.

Esto se da no sólo por el nivel de contagios de Covid-19, sino también por la identificación y circulación de al menos dos nuevas cepas o linajes del virus: la de Manaos y la de Río de Janeiro. En línea con esto, otra que genera preocupación es la variante británica, que las autoridades inglesas han advertido como más contagiosa y más letal.

Es por esto que en las últimas horas la atención del Gobierno nacional se ha centrado en las políticas de ingreso y salida del país. Más allá de que las fronteras están cerradas actualmente para extranjeros, se calcula que unos 7.000 argentinos se encuentran sólo en Brasil actualmente.

De hecho, ya se registraron al menos tres casos en la provincia de Córdoba de contagiados con las variantes de Manaos y Reino Unido.

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