lunes 02 de noviembre de 2026
- Edición Nº2889

Sociales | 2 nov 2026

FINAL CALIENTE

Boca ganó el Superclásico porque River solo quiso pelear

09:34 |Un cabezazo goleador de Di Lollo hizo la diferencia para el Xeneize, que quedó muy cerca de obtener la tabla anual. El Millonario no pudo reponerse nunca de la temprana roja a Martínez Quarta y se la pasó discutiendo con el árbitro Ramírez, de desmedido protagonismo.


Ganó Boca el Superclásico y le falta sólo un triunfo más el viernes (posiblemente) ante Defensa y Justicia en La Bombonera, para salir primero en la tabla anual, llevarse el título de Liga y entrar directamente a la Copa Libertadores. Ganó bien Boca porque jugó solo. Pero esto no debe entenderse como la consecuencia de una gran tarde de fútbol. Después de la expulsión de Lucas Martínez Quarta a los nueve minutos de la primera etapa, a River lo ganó el enojo, se olvidó de jugar y solo quiso pelear. Los resultados quedaron a la vista.

Aun en inferioridad numérica, el equipo de Leonardo Ponzio pudo y debió haber hecho otra cosa que intentar cargarse un jugador de Boca para quedar diez contra diez y ahí sí, en una de esas, tratar de ir por algo más. Los números son contundentes: River pateó tres veces al arco, pero Montero no atajó un pelota en toda la tarde. Un posesión de apenas el 29 por ciento en un Superclásico resulta una afrenta para un equipo millonario que nunca creyó en sí mismo y que solo trató de enredar aún más de lo que estaba el flojo arbitraje, con fallas evidentes en la conducción del juego, de Nicolás Ramírez.

Luego de la tarjeta roja a Martínez Quarta por falta de último recurso a Merentiel, Ponzio sacó a Lucas Beltrán para que Lautaro Rivero complete la defensa y pareció por un rato que River había logrado reordenarse bastante bien con su esquema 4-4-1 llevando a Boca a repetirse en los centros frontales sin que pudiera hacer valer el hombre de más que tenía.

Pero despues del gol de cabeza de Luciano Di Lollo a los 27 tras un corner del colombiano Villa desde la derecha, Boca desplegó sus mejores minutos de la tarde. Y ahí justificó la victoria, ni antes ni después. La gran diferencia estuvo en la media cancha, en la movilidad y certeza de Delgado para jugar la pelota, en todo lo que Ascacibar recuperó y en sus llegadas al área y desde luego, en la presencia de Paredes para ordenar desde allí. En ese rato, Rivero llegó antes que Merentiel cuando el uruguayo se preparaba para mandar a la red un centro de Villa, otro cabezazo de Merentiel se fue por arriba del travesaño, Montiel a punto estuvo de hacerse un gol en contra y un derechazo de Paredes salió apenas por encima del travesaño.

En el segundo tiempo, Lautaro Pereyra ingresó por Tomás Silva y Almada (con mas obligaciones defensivas que ofensivas) se arrimó a Correa para tratar de darle a River la profundidad de la que había carecido. Hubo más posesión de la pelota, pero la ofuscación terminó nublando las mentes riverplatenses. Montiel, Otamendi y Acuña chapearon al árbitro Ramirez protestándole hasta sus escasos aciertos. Porque River nunca se sintió capaz de empatar el partido pese a la inferioridad numérica. Fue tan pobre lo suyo que ni siquiera le dio para ganar de guapo. La derrota quedó sellada cuando a los 79, Ramírez se hartó de la actuación dramática de Montiel y lo expulsó luego de una fuerte entrada contra Blanco.

En este contexto, la victoria xeneize no corrió riesgo y hasta pudo haber sido más grande: en el segundo minuto adicional, Velasco (que había entrado por Flores) estrelló un tiro en el poste izquierdo. De los dos, Boca fue el único que quiso jugar y le alcanzó con lo poco que pudo poner. Por eso, al caer la tarde, hubo fiesta en el barrio azul y oro. Se había derrotado otra vez al rival de toda la vida y tal vez esta semana, empiecen a festejarse títulos en esa hoguera de pasión que siempre es La Bombonera boquense.

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