El pastor evangélico Esteban Cayetano Núñez Morel fue condenado a 14 años de prisión efectiva por los abusos sexuales cometidos contra dos niñas que tenían 9 y 11 años al momento de los hechos. La pena fue fijada ayer por el juez técnico Santiago Paolini, del Tribunal Oral en lo Criminal III de La Plata, después de que un jurado popular lo declarara culpable por unanimidad el pasado 7 de octubre.
La sentencia estableció siete años de cárcel por cada una de las víctimas, en una causa que atravesó un extenso recorrido judicial. Los abogados de las niñas y su familia, Darío Witt y Karina Fiorito, integrantes del equipo jurídico de Casa María Pueblo, habían anticipado que pedirían 40 años de prisión para el acusado, al considerar la gravedad de los delitos y las consecuencias que sufrieron las menores.
Los hechos fueron encuadrados en los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante reiterado y corrupción de menores. Según se expuso durante el proceso, los ataques ocurrieron tanto en un templo como en la vivienda de Núñez Morel, quien tenía un vínculo de confianza con la familia y se desempeñaba como referente religioso y docente de catequesis.
Los agravantes
Al momento de establecer la pena, Paolini evaluó distintos agravantes planteados por la acusación. Entre ellos, la relación de confianza que el condenado mantenía con las niñas y su entorno familiar, una posición desde la cual debía brindar cuidado y protección.
También se ponderaron la vulnerabilidad de las víctimas, la diferencia física con el agresor y las amenazas que, según se expuso en el debate, recibieron después de los abusos para evitar que contaran lo ocurrido. Las niñas tenían entre 9 y 11 años y pesaban entre 25 y 30 kilos al momento de los hechos.
Otro de los aspectos considerados fue el impacto de las agresiones en su salud física y psíquica. Durante el juicio se expusieron las consecuencias que atravesaron, entre ellas ataques de pánico, cuadros depresivos e intentos de autoeliminación. La reiteración de los abusos también formó parte de los elementos valorados para determinar el monto de la condena.
Como atenuantes, el magistrado contempló la falta de antecedentes penales de Núñez Morel y los antecedentes laborales invocados por su defensa. En cambio, rechazó el argumento de presentarlo como un buen padre de familia, una circunstancia que había sido planteada durante el debate.
Un largo proceso
La condena llegó después de un largo camino judicial. En 2017, la madre de las niñas acudió junto con ellas a Casa María Pueblo, organización que les brindó acompañamiento y asumió el patrocinio jurídico gratuito. Durante el proceso, el acusado había logrado eludir notificaciones judiciales y en 2023 fue declarado en rebeldía.
La intervención de la entidad y el trabajo de los abogados de la familia fueron centrales para sostener la acusación hasta el juicio por jurados, que terminó con un veredicto unánime de culpabilidad.
La acusación había solicitado una pena mayor y reclamó que el condenado no acceda a beneficios
Tras conocerse la pena, la querella solicitó que el condenado cumpla la prisión sin beneficios excarcelatorios ni medidas que morigeren la sanción. También pidió su incorporación a los registros provincial y nacional de condenados por delitos contra la integridad sexual y su inhabilitación para ejercer funciones que impliquen estar a cargo de menores.
Así, después de casi nueve años de recorrido judicial, la sentencia de 14 años de prisión efectiva puso fin al debate sobre su responsabilidad penal por los abusos contra las dos niñas, aunque la querella buscará que la condena se cumpla en los términos solicitados y que se adopten las medidas complementarias reclamadas.