La Justicia investiga a 15 agentes del Servicio Penitenciario bonaerense por hechos de extrema gravedad ocurridos en junio pasado en la Unidad N° 51 de Magdalena. El expediente describe el uso de gas lacrimógeno, desnudez forzada, amenazas y presuntos castigos contra internas. También abusos sexuales. Por eso el titular del Juzgado de Garantías N° 4 de La Plata, Juan Pablo Masi, ordenó sus detenciones a requerimiento del fiscal que instruye la causa.
Los funcionarios de la fuerza de seguridad quedaron acusados de haber participado de episodios de presuntos apremios ilegales y vejaciones contra varias reclusas, una de las cuales intentó quitarse la vida por el trauma vivido.
El expediente, que tramita ante la UFI Nº 11 a cargo de Álvaro Garganta, describe una pelea interna como disparador del procedimiento, pero además refiere que la intervención oficial no respetó ningún protocolo.
Los detenidos son Daiana Belén Balmaceda, María Belén Toledo, Daiana Ayelén Villafañe, Antonela Belén Cingolani, Agustina Ailen Orona, Florencia Anahí Ortiz, Raquel Noemí Boccardo, Gisela Mailin Iguaran, Carlos Miguel Tocci, Juan Manuel Villena, Miguel Ángel Eduardo Villotta, Facundo Sebastián Medina, Lucas Germán Dama, Carlos Alberto Salice y Juan Antonio Juanena.
Todos ya se encuentran a disposición judicial y a partir de hoy comenzará la ronda de indagatorias. Las redadas de captura tuvieron lugar en La Plata, Berisso y Magdalena.
Balmaceda es la jefa de vigilancia y tratamiento del penal, quien comandó el operativo de represión, que terminó en las supuestas torturas y abusos.
En medio de la refriega, la penitenciaria le habría ordenado a una de sus víctimas: “Besame las botas” y testigos la escucharon decir: “Las quiero a todas ataditas”.
De acuerdo con la materialidad ilícita analizada por el juez, los hechos se produjeron durante la tarde-noche del 3 de junio de 2026.
Según la hipótesis fiscal incorporada a la resolución, un grupo de agentes penitenciarios femeninas y masculinos habría intervenido por fuera de los protocolos de contención.
El expediente sostiene que los agentes ingresaron a una celda y utilizaron gas lacrimógeno a corta distancia y en reiteradas oportunidades. También se habría obligado a las internas a permanecer en ropa interior frente a personal penitenciario masculino.
La situación habría continuado cuando 4 internas fueron retiradas de la celda y trasladadas a distintos sectores de la planta baja.
La acusación sostiene que allí se habrían producido actos deliberados destinados a castigarlas, intimidarlas, quebrar su resistencia y ejercer dominio sobre ellas, provocándoles sufrimientos físicos y psíquicos.
Entre los episodios detallados aparece el caso de M. J. C. R., quien habría sido llevada cerca de las 17 horas a una celda de alojamiento transitorio.
Según el relato fiscal reproducido en la resolución, la mujer fue inmovilizada por agentes mediante la sujeción de sus brazos y piernas y posteriormente habría sufrido el descenso forzado de sus pantalones y la rotura de su corpiño.
El documento judicial califica la situación como una exposición forzada y no consentida.
Además, se señala que posteriormente habría sido amenazada con una agresión sexual para intimidarla y quebrar su voluntad, hasta obligarla, producto del temor generado, a besar el calzado de uno de los efectivos.
La investigación busca determinar ahora el grado de responsabilidad que le corresponde a cada uno de los agentes señalados y avanzar sobre las distintas pruebas reunidas en la causa.
Según Masi, los nombrados participaron en el rol de autor, coautor o partícipe necesario de los delitos de “tortura, que concurre realmente con el delito de abuso sexual gravemente ultrajante y agravado por haber sido cometido por personal perteneciente a las fuerzas de seguridad en ocasión de sus funciones”, los cuales concursan también en forma real con un “incumplimiento de los deberes de funcionario público”.
La denuncia del caso fue interpuesta por la CPM y se supo que desde el Ministerio de Justicia provincial, no solo se pasó a disponibilidad a los involucrados, sino que removió a la cúpula de la Unidad.