La indignación social dominó los pasillos del palacio de justicia bonaerense tras la lectura del veredicto definitivo. El acusado, que permanecía detenido por un femicidio, salió caminando a la calle en libertad absoluta hace pocas horas. La decisión de los magistrados interrumpió la prisión preventiva que el sospechoso cumplía desde hacía dos años en un penal regional. Los familiares de la joven asesinada intentaron abalanzarse sobre los abogados defensores en medio de gritos y escenas de profundo dolor. La policía local debió improvisar un cordón de seguridad para facilitar la salida del imputado del establecimiento.
Los fundamentos del fallo expusieron una marcada contradicción entre la existencia del aberrante crimen y la responsabilidad penal directa. El Tribunal IV consideró acreditado el homicidio, pero no probada la autoría material del hecho investigado. Los peritos forenses ratificaron durante las audiencias que la víctima sufrió una muerte violenta por asfixia mecánica en su domicilio. Sin embargo, los defensores técnicos lograron sembrar dudas sobre la precisión horaria de los testimonios clave aportados por los vecinos del barrio. Esta falencia en la cadena de custodia de las pruebas debilitó severamente la acusación de los fiscales.
La deliberación de los jueces reflejó una profunda división doctrinaria que se mantuvo oculta hasta el momento de la votación. Y en una votación de 2 a 1, Iván Gómez fue exculpado definitivamente por el tribunal. Los magistrados mayoritarios argumentaron que la ausencia de rastros genéticos del imputado bajo las uñas de la víctima impedía dictar una condena a prisión perpetua. En contraposición, el juez disidente votó a favor de la máxima pena valorando las denuncias previas por violencia física de género. El sospechoso abandonó la Alcaidía judicial sin restricciones ambulatorias ni tobillera electrónica de monitoreo continuo.
El derrotero de la investigación penal previa estuvo caracterizado por severas deficiencias operativas por parte de las fuerzas policiales actuantes. Los primeros policías que ingresaron a la escena del crimen no preservaron correctamente los teléfonos celulares. Esta negligencia impidió el rastreo de los mensajes de geolocalización satelital que hubieran ubicado al sospechoso en el lugar exacto del ataque. La querella denunció penalmente a los efectivos de la comisaría local por presunto encubrimiento agravado e incumplimiento de los deberes públicos. La desidia institucional vuelve a transformarse en la principal aliada de la impunidad en las provincias.
La realidad social de las barriadas de la zona norte bonaerense refleja el impacto directo del controvertido fallo de los jueces. Los colectivos vecinales convocaron a una marcha de antorchas frente a la residencia del imputado absuelto. Los ciudadanos expresaron su temor por la presencia del sospechoso en los espacios públicos comunes del barrio de San Fernando. Los comercios minoristas de cercanía decidieron cerrar sus puertas de forma anticipada como medida de protesta y resguardo preventivo. La comunidad exige la intervención urgente del Ministerio de las Mujeres para garantizar el acompañamiento psicológico de la familia de la víctima.
Las próximas semanas serán determinantes para evaluar el curso de las apelaciones técnicas presentadas por la fiscal de la causa. El Ministerio Público Fiscal presentará un recurso de casación para revertir el veredicto absolutorio de primera instancia. Los abogados de la familia confían en que las cámaras superiores valoren la totalidad de los indicios de violencia psicológica previos. Si la justicia no rectifica el rumbo del proceso, el caso se convertirá en un peligroso precedente para la jurisprudencia nacional. La pulseada legal por la memoria de la joven asesinada ingresa en su etapa más compleja.