La petrolera estatal YPF aceleró la ejecución de su ambicioso programa de desinversión denominado Plan Andes con la firma de nuevos acuerdos en Mendoza. Las autoridades de la compañía rubricaron el traspaso de la titularidad de los bloques convencionales maduros localizados en el sur mendocino. La maniobra responde a la política de desprendimiento de activos de baja rentabilidad relativa para concentrar el management corporativo en la extracción no convencional de shale oil.
Los yacimientos tradicionales de la cuenca cuyana pasaron formalmente a manos de operadoras independientes de mediano tamaño con experiencia en la recuperación secundaria de pozos. El acuerdo estipula que las firmas compradoras asumirán la totalidad del pasivo ambiental acumulado y garantizarán la continuidad de las fuentes laborales asociadas. Este esquema asociativo busca revertir el declive de la producción regional mediante técnicas de estimulación específicas que la petrolera nacional ya no priorizaba.
El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, avaló técnicamente los decretos de cesión de áreas con el objetivo de reactivar las regalías hidrocarburíferas para las arcas provinciales. La administración local consideraba urgente el recambio de operadores ante la drástica caída de inversiones que arrastraban las áreas convencionales en los últimos años. Las nuevas adjudicatarias comprometieron desembolsos de capital inmediatos para reacondicionar la infraestructura de transporte y perforar nuevos pozos de desarrollo. [1]
El retiro de la compañía de los yacimientos tradicionales le permitirá redireccionar miles de millones de dólares hacia el núcleo duro de Vaca Muerta. Como señaló previamente el exsecretario de Energía Emilio Apud, la ventana de oportunidad global exige apurar los saldos exportables de la formación neuquina de manera perentoria. El directorio de YPF estima que focalizar el esfuerzo técnico y financiero en la Cuenca Neuquina garantizará tasas de retorno muy superiores a las del petróleo convencional mendocino.
La estrategia corporativa contempla desprenderse de un total de 55 áreas maduras distribuidas en las provincias de Chubut, Santa Cruz, Neuquén y Mendoza. El proceso de licitación internacional captó el interés de más de una decena de consorcios privados locales y regionales atraídos por el potencial remanente. El saneamiento del portafolio global de la petrolera mejorará los ratios de eficiencia operativa y consolidará su atractivo financiero ante las calificadoras de riesgo internacionales.
El nuevo mapa petrolero que se configura en la Argentina consolida una segmentación de funciones mucho más eficiente para la matriz productiva del país. YPF se posiciona como una operadora global enfocada en los mega proyectos de escala mundial y la exportación masiva de fluidos e infraestructura licuadora. Mientras tanto, las pymes energéticas adquieren el protagonismo del autoabastecimiento local mediante la explotación quirúrgica de los campos tradicionales, dinamizando las economías del interior argentino.