miércoles 29 de julio de 2026
- Edición Nº2793

Política | 29 jul 2026

CRISIS CAPITALINA EN RECONSTRUCCIÓN

El relato del superávit de Alak choca contra el abandono de los barrios en La Plata

16:04 |El intendente platense ensalza la supuesta fortaleza fiscal del municipio mientras los servicios esenciales se derrumban. La reestructuración del sistema de cooperativas locales dejó a miles de familias sin sustento y los espacios públicos descuidados. La modernización administrativa y la apertura de dependencias céntricas postergan las inversiones urgentes en las periferias.


El intendente de La Plata, Julio Alak, cumplió el hito de retornar formalmente a la conducción del Partido Justicialista local tras casi dos décadas, una victoria estrictamente partidaria que contrasta de manera severa con la realidad de las calles platenses. Mientras el jefe comunal aprovecha sus apariciones en los medios tradicionales para vanagloriarse de haber transformado una supuesta quiebra municipal en la mayor fortaleza fiscal del país, el ciudadano de a pie padece las consecuencias de una gestión municipal enfocada en el ajuste fiscal y desentendida de las necesidades básicas.

El pilar de la narrativa oficialista se sostiene sobre la obtención de calificaciones crediticias favorables y una supuesta transparencia administrativa que no se traduce en mejoras tangibles para la comunidad. La drástica decisión de desmantelar el sistema de cooperativas locales bajo el argumento de combatir estructuras políticas dejó desprotegidos a los sectores más vulnerables de la periferia platense, precarizando los servicios de recolección, mantenimiento y limpieza en las delegaciones.

La agenda gubernamental de la capital bonaerense parece concentrada de forma exclusiva en obras de maquillaje céntrico y en la inauguración de costosas oficinas gubernamentales en las torres administrativas de la ciudad. Para los bloques opositores en el Concejo Deliberante, los anuncios de modernización tecnológica e informática de Alak aíslan al Municipio de las demandas urgentes del entramado productivo local, que sufre el cierre permanente de locales comerciales por la caída del consumo.

El estado del asfalto, las deficiencias crónicas en el sistema de iluminación pública y la ausencia total de un plan de contingencia ante las recurrentes inundaciones pluviales representan los reclamos más escuchados en los barrios periféricos como Los Hornos, Villa Elvira y Melchor Romero. Los vecinos denuncian de manera sistemática que la fortaleza financiera que exhibe el Palacio Municipal se logró recortando la inversión en infraestructura básica, transformando a la periferia en un territorio abandonado a su suerte.

En materia de seguridad, la articulación con el Ministerio de Seguridad provincial no arrojó los resultados esperados, convirtiendo a la ciudad de las diagonales en una de las zonas calientes del delito menor en la provincia. Las cámaras de comercio locales manifestaron su profunda preocupación por el incremento de los hechos delictivos nocturnos, señalando que las promesas electorales de orden público se diluyeron rápidamente en la inacción gubernamental y la falta de patrullaje efectivo en los centros comerciales.

El alineamiento incondicional del mandatario platense con el proyecto político de la gobernación bonaerense termina por supeditar los intereses locales a las necesidades del armado provincial del oficialismo. De este modo, la capital provincial de Buenos Aires transcurre el año atrapada entre la épica del orden administrativo que promociona su intendente y una realidad vecinal marcada por el abandono estructural de los espacios públicos y el malestar de una comunidad que exige respuestas concretas.

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