El problema ya no es si usamos o no tecnología. La pregunta es para quién y cómo opera. ¿Cuáles son los periplos que atraviesan los músicos respecto al financiamiento y desarrollo de sus carreras, las regalías que reciben por conceptos digitales y el inminente desembarco de la IA en las industrias creativas?
Con esas premisas urgentes y sin eufemismos, RONDA promueve una cooperativa de artistas y productores que promueven la autonomía de los y las artistas en tiempos de monopolios digitales y falta de transparencia. Todo comprendiendo la tecnología como una herramienta para construir una industria más humana, mediante colaboratividad e intercambio en una infraestructura pensada para que la música independiente pueda circular, crecer y competir de manera efectiva en términos justos y éticos.
La discusión sobre el futuro de la música digital dejó de ser teórica. En abril de 2026, Deezer informó que casi el 44% de las canciones que recibe diariamente son generadas por inteligencia artificial, mientras que Spotify y Universal Music Group avanzan en herramientas para crear covers y remixes mediante IA. "Para RONDA, estos movimientos confirman que el debate ya no es si la IA entrará o no a la música, sino quién controla esa tecnología, cómo se informa al público y cómo se protege el valor de la creación humana", explican desde la cooperativa.
Mediante distintas acciones, como un espacio digital que busca la transparencia radical y adelantos éticos a través una plataforma de gobernanza descentralizada para que los músicos participen de las decisiones fundamentales de sus procesos, RONDA impulsa que el artista no es un cliente, sino un cooperado: dueño/a de su arte y socio/a de la empresa, su infraestructura y tecnología, con derecho a voz y voto, además de ser partícipe de las ganancias y beneficiarse de las experiencias de música en vivo, de innovación y educación.
Todos estos pilares son cimentales para la Cooperativa de artistas y productores musicales: desde la distribución a más de 30 tiendas y plataformas digitales, hasta conciertos inmersivos –como el de Fernando Milagros en la Sala Ceina el 2024–, pasando por intervenciones en espacios icónicos como el Mercado Bajo Las Torres de Tajamar, y programas que son verdaderos laboratorios sonoros de educación ligados al registro y protección del territorio, encuentros con estudiantes e intercambios con otras áreas.
"RONDA nace desde la necesidad de construir una industria musical más justa y sostenible para la música independiente. La transparencia, colaboración, descentralización territorial y el desarrollo de tecnologías éticas para la música, son conceptos fundamentales. Porque además de la distribución digital, impulsamos proyectos culturales, de formación, experiencias en vivo y herramientas tecnológicas que permitan fortalecer la autonomía de nuestros artistas y creadores", comenta Bernardita Rojas, Country Manager de la cooperativa.

Foto por Paola Velásquez
Expandiéndose y consolidándose como una figura clave en el ecosistema creativo local, este 2026 toman fuerza una serie de iniciativas, como un sistema de gobernanza digital, billeteras para artistas y modelos de financiamiento ético. Y no sólo es en el papel y la orientación, porque RONDA persigue la vinculación territorial con instancias como Safari Sonoro, Hola Verano, Verano Sonoro, entre otras activaciones que toman lugar en ciudades como Navidad, Santiago, Concepción y Valdivia.
Con talleres y próximos eventos confirmados en Buenos Aires, BIME Bilbao o ADM Amsterdam, el equipo compuesto por siete profesionales de la música fusiona experiencias para disponerlas a sus cooperados, entre los que figuran nombres como Aeróbica, Fernando Milagros, Tunacola, Sello Potoco Discos (Hordatoj, Carmen Lienqueo, Foex & Paulopulus), Sello Lerock (Sistemas Inestables), Sello Tierradefuego (Ceaese), Hueso Records (Cleopatras, Colombina Parra), entre otros.
"Creemos que RONDA es importante porque propone formas justas y colaborativas de hacer música. No queremos que los y las artistas sean sólo usuarios de una plataforma, sino parte activa de una comunidad que comparte herramientas, decisiones y beneficios. Más que competir individualmente, hemos construido una infraestructura colectiva que compite en el mercado, con el objetivo de que la música y su valor vuelvan a estar en manos de quienes la crean", agrega Fernando Milagros, Cooperado.

Foto por Javiera Polvorin
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En un momento crítico, donde los músicos y músicas no logran percibir regalías acordes y ven desvalorizado su trabajo por grandes entidades de distribución –sumado a otros problemas que atraviesan, como la falta de salas, poca difusión y tratos irregulares–, RONDA apunta a la autonomía y la humanización de la industria creativa. Una motivación que hace frente a la escucha pasiva, los catálogos anónimos, los fake artists, la música funcional y la IA como debilitador de vínculos entre obra, artista y comunidad.

Foto por Gloria Henríquez
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