Vacaciones de invierno: nuestra oportunidad para cuidar el corazón de niños y adolescentes

Salud Sociales Titulares

Con la inminente llegada del receso escolar de invierno, la Federación Argentina de Cardiología (FAC) pone el acento en la importancia de compartirlo en familia, haciendo hincapié en los jóvenes y en los más pequeños, para incentivarlos a adquirir hábitos saludables.

“Reconocemos que el aislamiento social realizado como medida para frenar el avance de la pandemia de COVID-19, ha traído consecuencias negativas en el ámbito de la salud cardiovascular, también en niños y adolescentes.”, dice el Dr. Eduardo Perna, actual presidente de la FAC.

En este sentido, los especialistas señalan que, el receso escolar, constituye un buen momento para generar o fortalecer conductas y hábitos que favorezcan la salud cardiovascular y así comenzar a construir la base de una vida saludable. “El músculo es el órgano más grande del cuerpo y es el encargado de generar sustancias saludables para nuestro organismo. Por eso desde la FAC invitamos al desafío 30 X 5. Si estuviste durante 30 minutos frente a la pantalla, realiza 5 minutos de actividad física y así llegar a la hora diaria. Invertir en músculo es generar hábitos saludables para toda la vida”, dice el Dr. Alejandro Amarilla, miembro de la FAC y especializado en cardiología deportiva.

Estrategias para emprender este camino son los juegos en familia, desde la temprana infancia; y la imaginación es primordial para lograr transformar cualquier elemento del hogar en un juguete, que logre incentivar al niño tanto cognitiva como físicamente.

Sin olvidarnos de la importancia de mantener durante la pandemia el distanciamiento social y los hábitos de higiene, debemos reinstalar en estas semanas la actividad física y la alimentación sana. Cocinar en familia, y evitar la permanencia de niños y adolescentes durante mucho tiempo frente a las pantallas, mediante actividades recreativas, se tornan necesarias para generar no solo fuertes vínculos familiares, sino también rutinas que los permitan mantenerse en constante movimiento. Estos hábitos pueden ser iniciados durante el receso y, lo más importante, deben permanecer en el tiempo para lograr prevenir enfermedades cardiovasculares asociadas con alimentación no saludable, tabaquismo, alcoholismo e inactividad física.

Existen numerosas evidencias científicas respecto a que la alimentación y actividad física adecuadas, iniciadas desde la infancia, desempeñan un papel relevante en la prevención de diabetes, enfermedades cardíacas y respiratorias, accidente cerebrovascular y cáncer. “Debemos recordar que el cuidado de la salud cardiovascular debe empezar tempranamente y nuestro objetivo es hacerlo desde la infancia y adolescencia” remarcó el Dr. Eduardo Perna.

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