Una joven denuncia que una red de trata asesinó a su hermana y su madre

Policiales Sociales Titulares

Ocurrió en el partido de Tigre entre los años 2013 y 2014 y, según su testimonio, la policía de la región está involucrada en la protección y complicidad con los criminales.

Lisette Fernández es una joven de la comunidad Qom Yecthakay, que vive en el partido de Tigre hace unas 6 décadas. En el año 2013, su hermana de 14 años murió en la casa de un conocido criminal de la zona. Se había suicidado, según hicieron trascender en aquel momento, aunque su madre, Nancy, nunca lo creyó.

Tras meses de lucha y movilización en busca de justicia, un año después su madre también apareció muerta, “semidesnuda y con signos de asfixia”, según le contó la joven a Télam. Ella no sufrió consecuencias similares ya que, luego de lo que le había ocurrido a Micaela (su hermana), Nancy la envió a vivir a casa de una hermana.

En la actualidad, tras la muerte de su abuelo, Fernández se puso al hombro la búsqueda de justicia y esclarecimiento. “Mi hermana no se suicidó, mi mamá no sufrió una muerte natural: fueron dos femicidios”, sostiene.

Secuestro, trata y muerte

El fallecimiento de Micaela Fernández, de 14 años, en febrero de 2013, fue precedido por un angustiante proceso previo de asedio, que incluyó un secuestro y su prostitución por parte de conocidos delincuentes de la zona, con la inevitable connivencia policial.

En 2013, la hermana de Lisette desapareció. Nancy se dirigió a la comisaría Sexta a radicar la denuncia, encontrándose con un insólito escepticismo de los efectivos. “La trataron de loca, le dijeron que mi hermana se había ido porque quería, algo que escandalizó a mi mamá, que les decía que mi hermana tenía apenas 14 años”, cuenta la joven.

Tiempo después, la adolescente reapareció. Estaba golpeada, tenía cortes en la cara y le habían cortado el pelo de una manera visiblemente violenta. Fernández detalló que “estaba asustada” y la habían amenazado.

“Contó que la había llevado el ‘Pato’ Cenizo a una casa, donde le llevaban hombres, que le hacían cosas que no te puedo contar”, confió la denunciante.

En esa ocasión Nancy se dirigió nuevamente a la comisaría. “No le hicieron caso”, una vez más. “Al contrario, varios policías se presentaron en su casa y la llevaron detenida a la comisaría sexta”, narra Lisette.

Peor aún, en las instalaciones de la sexta recibió un fuerte castigo, que terminó de disipar las dudas: la policía era cómplice de esta red.

“La tuvieron toda la noche, la soltaron al otro día y todavía recuerdo que estaba toda golpeada y que contó que la habían golpeado cinco policías mientras le decían: ´india de mierda, callate la boca’”.

En febrero de 2013, un conocido le avisó a Nancy que su hija de 14 años se había suicidado pegándose un tiro, en la casa de ‘Pato’ Cenizo.

El tal Cenizo fue detenido junto a su hermano, Hugo, tiempo después, en agosto de 2014. Se trató de un operativo conjunto entre el municipio de Tigre y la fiscalía de Drogas Ilícitas. Los acusaron de venta de drogas y tenencia de armas de fuego. Sobre la red de trata que perpetraban, nada.

Una búsqueda de justicia que fue pasando de mano en mano

Lisette asegura que Nancy nunca creyó que “Mica” se hubiera suicidado. Así que continuó con su cruzada. “Cuando fuimos a reclamar a la casa del femicida (la de Cenizo) estaba la policía custodiándola”.

Allí comenzó la movilización y las marchas junto a vecinos y organizaciones que la acompañaban hasta la puerta de la comisaría, reclamando justicia. Ya no estaba sola.

No obstante, la situación comenzó a tornarse peligrosa para la mujer. “Recibía amenazas a su teléfono. Será por eso que ese teléfono nunca apareció cuando la mataron”. La denuncia de la joven es gravísima: “la amenazaban, y los mismos policías que la habían golpeado en la seccional rondaban la casa”.

En ese entonces Lisette tenía 12 años, y fue cuando Nancy la envió a casa de una hermana para protegerla, previendo que el peligro no había cesado tras la muerte de Micaela. El 2 de mayo de 2014 Nancy apareció muerta en su casa, “semidesnuda y con signos de asfixia”, según detalló su hija.

Ahora el reclamo era por dos vidas que se había cobrado una red siniestra de trata de personas, que actuaba con plena libertad en el territorio. El abuelo de la joven fallecida y la actual denunciante, Eugenio, fue quien se puso la causa al hombro en ese entonces.

“Se presentó como particular damnificado, pero murió en el 2017 cuando yo todavía era menor de edad. Ahora quiero que me dejen acceder a los expedientes, quiero justicia, no tengo dudas que las muertes de mi mamá y mi hermana fueron dos femicidios y que hubo atrás una red de trata y complicidad de la policía”, aseveró Fernández.

Este miércoles, Lisette, junto a familiares y amigos de las víctimas marchan a los tribunales de Munro, emplazados en la calle Ricardo Gutiérrez 4041, para solicitar el acceso al expediente.

El Ministerio de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual, le confirmó a Télam que en su caso “está interviniendo” el área de Casos Críticos. La joven no tiene representación legal, y desde el organismo ya se comunicaron con ella y con la fiscalía, “ya que, efectivamente, las causas están archivadas”.

“Yo pido justicia, no tengo dudas que fueron dos femicidios. Mi mamá era una luchadora, aún después de las amenazas y golpes siguió luchando por mi hermana es un ejemplo que me da fuerza para seguir”, sentenció la joven.

Línea 144: atención, contención y asesoramiento en situaciones de violencia de género. Por WhatsApp: +5491127716463.

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