Una bióloga argentina fue elegida entre las 10 personalidades científicas más destacadas del año

Ciencia

Sandra Díaz, una bióloga cordobesa investigadora del CONICET, fue distinguida en un ránking elaborado por la revista Nature sobre las figuras más relevantes de la ciencia en el mundo.

Por sus contribuciones en el área de la ecología la científica argentina fue distinguida en la lista de la prestigiosa revista. En el transcurso del año ya había sido galardonada con el Premio Príncipe de Asturias y el Premio Bunge y Born. 

Su aporte al conocimiento científico consistió fundamentalmente en co-presidir junto a dos colegas el Informe Global sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos de las Naciones Unidas (IPBES). Según la revista estadounidense, “Sandra Díaz y otros 144 investigadores realizaron el estudio más exhaustivo de la biodiversidad global”. 

El pasado 4 de mayo los responsables de la investigación comunicaron algunos de los datos más relevantes recabados durante el trabajo: alrededor de un millón de especies en el mundo se encuentran en peligro y se dirigen a la extinción debido a la actividad humana. 

Sandra es doctora en Ciencias Biológicas, y sus trabajos acerca de los aportes de la naturaleza para la vida humana han sido altamente valorados mundialmente. De hecho, integra un reducido grupo de élite en el universo científico: es parte del 1% de los más citados y referidos en el planeta en su propia especialidad. 

En diálogo con la Agencia Télam, la académica de la Universidad Nacional de Córdoba manifestó que “El informe de IPBES dejó bien en claro que estamos interconectados de una forma inexplicable entre nosotros y la naturaleza, y lo que haga una región va a afectar indefectiblemente al mundo”. 

En concordancia con lo expresado en las conclusiones del mencionado estudio, que cuentan con 1.500 páginas, Díaz señaló que “las naciones no cumplirán con la mayoría de los objetivos globales en biodiversidad y desarrollo sostenible a menos que hagan cambios drásticos”. 

A pesar de esto, la distinguida doctora dejó espacio para el optimismo: “El proceso de aceleración de los graves síntomas que padecen nuestras especies a nivel global no quiere decir que están condenadas, sino que su destino depende de nosotros”, aclaró.

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