Un estudio demostró que los gatos son feroces asesinos

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Científicos de Ciudad del Cabo sostienen que, por su instinto depredador, los felinos domésticos representan un gran riesgo para la fauna autóctona de las diferentes regiones del mundo.

Por Ezequiel Ian Pérez.

Según una investigación de la Universidad del Cabo, publicada este mes en la revista Global Ecology and Conservation, la población felina de la capital sudafricana, estimada en 300.000 ejemplares, asesina cerca de 27,5 millones de animales al año.

Los números han sido estimados a través de un arduo trabajo de seguimiento y análisis de la conducta de depredación de una gran cantidad de estas mascotas en Ciudad del Cabo. En el marco del estudio, se le colocaron GPS y cámaras en los collares a una gran cantidad de gatos, de diferentes regiones urbanas y suburbanas.

A su vez, se complementó con encuestas a los dueños, para conocer, por ejemplo, cuántos animales cazados llevaban al hogar. Entre otras conclusiones, el equipo de especialistas afirmó que un sólo Felis catus (gato doméstico), en el lapso de un año, mata unos 90 ejemplares en promedio.

Como consecuencia, se calcula que “han contribuido a la extinción de especies autóctonas en todo el mundo”, y por lo tanto los consideran “un riesgo” para la conservación de la fauna.

“¿Te preguntas qué hace tu gato cuando está afuera? Investigadores de la Universidad de Ciudad del Cabo pusieron cámaras en gatos para averiguarlo“.

Depredadores feroces

La científica que encabezó la investigación, Colleen Seymour, explicó: “La gente a menudo argumenta que los gatos son realmente importantes para el control de ratas y ratones, pero descubrimos que están matando a otros nueve animales por cada rata o ratón que eliminan”.

Este trabajo en particular, permitió sortear la insuficiencia de otros anteriores, basados, por ejemplo, en las presas que llevaban como “trofeo” a sus casas.

Al evaluar sus hábitos y tendencias de depredación, así como rastrear sus movimientos y revelar el destino de sus presas, se identificó que los felinos sólo exhiben el 18% de sus víctimas.

La investigadora sudafricana Colleen Seymour, ecologista y especialista en biodiversidad.

En este sentido, el instinto prevalece sobre el contexto, ya que se verificó que los gatos de las regiones periféricas, así como los de las zonas urbanas céntricas presentan las mismas tasas y conductas de depredación. “Matan 5,56 veces más animales” de los que llevan a su casa, consigna el artículo.

Por otro lado, un análisis pormenorizado de las presas indica que la mayor parte son reptiles (50%) y mamíferos (24%). Como dato curioso, si nos guiáramos por los animales que llevan a sus hogares como trofeo, sólo el 17% son reptiles, mientras que el 54% son mamíferos. ¿Favoritismo?

Por otro lado, se detalló que sólo el 6% de las presas son especies no nativas del lugar, y se afirmó que un 17% de la depredación felina “representa un alto costo para la fauna nativa”. Uno de los colaboradores del estudio, Rob Simmons, explicó que en este grupo se pueden identificar desde escorpiones, arañas y grillos, hasta murciélagos, ardillas y una gran diversidad de aves.

Una reserva natural también sufre el instinto de los gatos

Naturalmente, el tipo de animales cazados se encuentra notablemente condicionado por el entorno, y probablemente en diferentes regiones del mundo, con ecosistemas distintos, esto varíe.

Una de las aclaraciones que destaca el artículo es que Ciudad del Cabo limita con el Parque Nacional Table Mountain. Según se pudo observar, a menudo, estos depredadores domésticos incursionan en áreas protegidas en busca de presas.

Según los cálculos de los especialistas, la reserva natural podría perder unos 203.500 animales a manos de los felinos que habitan en las inmediaciones.

El Parque Nacional Table Mountain.

Ante la evidencia recabada, el equipo sugirió la adopción de medidas para “prevenir, reducir o eliminar” el impacto de los Felis catus en la biodiversidad. Algunas propuestas parecen insólitas, como la creación de “zonas libres de gatos”, que actúen como “área de amortiguamiento” entre la ciudad y el parque nacional.

También se planteó la posibilidad de restringir su movilidad mediante recintos de exterior, ubicados en las casas. De esta manera, se les permitiría salir al exterior sin invadir el hábitat de las especies autóctonas.

Fuente: Global Ecology and Conservation. Volume 23, September 2020.

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