Otra cara de la violencia: se viralizó un video donde una joven agrede a otro hasta la descompensación

Sociales Titulares

En medio de una epidemia de violencia de género contra las mujeres, un caso invertido pone sobre la mesa la necesidad de no naturalizar esta realidad en ningún sentido.

El video de una joven agrediendo a otro en plena calle de la localidad cordobesa de Cosquín generó amplia repercusión en las redes sociales, en el marco de una crítica situación de la violencia de género y los femicidios en el país.

En los poco más de 30 segundos, se ve cómo un amigo o allegado de la víctima registra la escena exigiéndole a la agresora que cese su actitud. El joven, visiblemente golpeado, no se resiste con la fuerza y la presunta pareja o ex pareja lo mantiene agarrado del cuello, hasta que cae al suelo.

Si bien muchos de los comentarios al respecto tuvieron una suerte de sentido revanchista, casi de reproche para con el movimiento feminista, es preciso redireccionar las reflexiones hacia una salida integral.

La visibilización de una problemática social específica, como los casos de violencia doméstica o acoso de ex parejas de una mujer hacia un hombre, no puede apuntar a relativizar la gravísima situación de violencia de género, que se expresa en la alarmante cifra de un femicidio cada menos de 24 horas en los últimos meses.

Sin embargo, esta cruda realidad tampoco puede invisibilizar la existencia de hombres maltratados o golpeados, que de por sí cargan con una serie de complejos de ‘reputación’ a la hora de aceptar y denunciar estos episodios; en el marco de una sociedad patriarcal cuyo modelo de varón tiende a ser antes el golpeador que el golpeado.

Las estadísticas arrojan a las claras que la gravedad y la urgencia de sendas situaciones lejos está de equipararse, pero esto no implica que haya que pretender que una no existe porque la otra requiere un abordaje profundo y sistemático.

Los crímenes mediando violencia de género y las dramáticas situaciones narradas día a día exhiben la urgente necesidad de reconstruir buena parte de los cimientos de las relaciones afectivas. Y, ¿por qué no? Reconstruir el modo en que dirimimos nuestros conflictos.

Si sufrís violencia de género o conocés a alguien que la sufre, llamá al 144. Línea de asistencia gratuita, las 24 horas, los 365 días del año.

Lo que queda claro es que el camino hacia esas nuevas realidades requiere de visibilizar y cuestionar todas las formas de violencia. Difícilmente se avance en ese sentido planteando una en desmedro de la otra, y esto no implica plantearlas como problemáticas de igual dimensión, frecuencia o gravedad.

Reconociendo que el gran conflicto del país en esta materia es el de los femicidios -esa punta del iceberg de toda una trama de violencias previas interrelacionadas-, se puede avanzar a identificar y neutralizar las anteriores modalidades para hacer más posible la prevención.

En esa tarea, se vuelve necesario pronunciar todas las situaciones existentes sin que implique ‘bajarle el precio’ a otras formas imperantes o incluso luchas colectivas, como la feminista, que se ha puesto al hombro la labor de remover los cimientos de un sistema impermeable al sufrimiento de la mujer.

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