LOS CONTRASTES JUDICIALES Y DE LA PRENSA MUESTRAN A CARA DESCUBIERTA EL PODER Y VIGENCIA DEL HETEROPATRIARCADO EN NUESTRA SOCIEDAD

Cultura Notas de opinion Sociales Titulares

Por Federico Villanueva

Basta ver 2 casos notorios, uno de hace tan sólo 3 años, y uno de hace unos días, y comparar, desde el tratamiento de los medios masivos de comunicación, hasta los procesos judiciales subsiguientes. Luego de cometidos dos delitos, uno en el que quién lo perpetró fue una mujer –en perjuicio de un hombre- y otro donde el perpetrador era varón -así, malevo, de arrabal y con cuchilla- y las víctimas dos chicas.

Claro, el/la lector/a ya intuye a qué casos me refiero. Hablo del hiper archi conocido caso de Nahir Galarza, en Gualeguaychú, quien ultimó a balazos a su novio, y el del “loquito” (según la prensa e incluso algun@s agentes del Poder Judicial) que apuñaló a dos chicas en una Academia de danza. Podría poner otro cientos de casos para comparar desde el “crimen de Nahir”, pero traje a colación éste, por actual. Como verán, el sólo hecho de que Nahir Galarza sea famosa, cuando ocurren femicidios un día sí y otro también, hablan del heternormativismo que impera. Cuando es la mujer la que mata, tiene una condena ejemplar, en tiempo récord, el asunto toma notoriedad a nivel nacional (e incluso internacional, yo vivía en otro país, sin tener contacto asiduo con la Argentina y me enteré). Cuando el criminal, sí, dije criminal, que es lo que son amb@s, tanto Nahir Galarza como Sebastián Damián Villarreal (me costó bastante encontrar su nombre, e incluso aprenderlo y aprehenderlo, eso de por sí apoya mi argumento) son criminales, y deben responder ante la justicia por los crímenes que cometieron.

Ahora, cuando una piba mata al novio, pasa todo lo que pasó, cuando un pibe apuñala a dos pibas, empiezan las especulaciones, sobre su salud mental, si le afectó la cuarentena que hizo por la Pandemia, se lo titula de tantas formas diferentes en los medios, como para tapar que fue un crimen machista, basado en género y en esa idea de que si sos hombre y te gusta una mujer, ella NO te puede rechazar.

El “loquito de la cuchilla”, “el chico obsesionado”, así trató –y trata- la prensa  al crimen. Sobran ejemplos, como decía, cientos, quizá miles, donde el nombre que toma estado público es el de la víctima, no el del victimario, Nahir no tuvo esa suerte, de permanecer como una homicida anónima, porque era mujer. De Nahir conocemos la cara, rara vez encontraremos a alguien que se sepa de memoria el nombre del novio (la víctima), en cambio a los cientos de femicidasque vienen matando mujeres hace años, rara vez se los muestra a cara descubierta, e incluso a veces ni siquiera nos dicen más que sus iniciales (porque es primario, podrá argumentar alguien, Nahir lo era y eso no importó). NahirGalarza pidió dos veces en lo que va de la pandemia, que la dejen cumplir el arresto en su domicilio, pero ambas, le negaron su pedido, en cambio Jueces soltaron –con el mismo argumento- abusadores, pedófilos, y algún que otro delincuente más, Nahir no, porque es Nahir. El castigo debe ser ejemplarizante, pero para ella nomás. Que se entienda bien, aquí, desde estas líneas no se intenta hacer apología del delito, sólo comparar, e instar a quien lee a hacer su propia “investigación” y analizar, el tremendo contraste entre uno y otro caso, y a qué se debe tal contraste. Estas diferencias las permitimos tod@s aunque no tod@s las notemos, por omisión, somos tod@s responsables, de que a UNA se la trate de tal forma, y a TODOS LOS OTROS, de otra.

El cambio está en nosotr@s, Y ES AHORA.