El verdadero 11 de septiembre

Notas de opinion Politica Sociales Titulares

Por Federico G. Villanueva- Analista de Relaciones Internacionales

Hoy no voy a hablar de auto-atentados de la principal potencia del mundo, o (en el mejor de los casos) del atentado que le infringieron aquellos que ellos entrenaron y financiaron. Hoy voy a hablar del verdadero 11 de septiembre. El de 1973, cuando las fuerzas armadas chilenas, de la mano del infame golpista Augusto Pinochet, bombardeaba La Casa de la Moneda, residencia presidencial en el centro de Santiago de Chile. 

Hagamos memoria: en noviembre de 1970, empezando una de las décadas más convulsionadas y sangrientas para América Latina, y bajo la figura de Salvador Allende, la Unidad Popular llegó al poder, con el proyecto de instaurar el socialismo por la vía democrática (éste sin dudas fue el principal “problema” que había que corregir, desde el Norte y asociado con la burguesía local). Su programa de gobierno contemplaba la construcción de un Estado Popular y una economía planificada, de corte netamente estatal.

El Presidente Allende, como símbolo de la resistencia y el heroísmo de la izquierda latinoamericana, antes de entregar el poder a los militares usurpadores, entregó su propia vida a la democracia y a su país. Su contracara, el cobarde Pinochet (hasta hoy defendido por una parte importante de la sociedad chilena) llegaba al liderazgo de las FFAA sólo dos semanas antes de dar el golpe. Fue una de las dictaduras más sangrientas de Sudamérica, más parecida a las centroamericanas/caribeñas, y era, junto a la de Uruguay, las que arrancaban una ola de golpes de estado, todos bajo la batuta de los Estados Unidos, en lo que hoy conocemos como “Plan Cóndor”. Por eso desde aquí, hoy viviendo una nueva oleada de golpes (esta vez con otro cariz) más “blando” en Sudamérica, es bueno recordar los oscuros años que siguieron a nuestras naciones cuando se desandó el camino de la democracia.