Dos nuevos casos de peste en China encienden las alarmas en el mundo por un posible resurgimiento de la “peste negra”

Ciencia Mundo

Dos ciudadanos de nacionalidad china han sido diagnosticados con peste neumónica y se encuentran en tratamiento. Ya en mayo una pareja de mongoles falleció por peste bubónica, y la tendencia en ascenso de los casos preocupa a la comunidad mundial.

La “peste negra” o “muerte negra” ha cobrado en los últimos días un especial protagonismo en la comunidad médica a nivel internacional. Aquella enfermedad pandémica responsable de dar muerte a cerca de 50 millones de personas durante el Siglo XIV en Europa se volvió a presentar en el continente asiático y ha alarmado a muchos profesionales de la salud en China y el mundo.

Se trata del segundo caso en el año en que se detecta en la región de alguno de los tipos de peste que causó la catastrófica epidemia de hace siete siglos. En mayo, una pareja de mongoles falleció al contraer la bubónica luego de comer riñón de marmota crudo, una medicina alternativo local.

Respecto a los diagnosticados recientemente, presentan un cuadro de peste neumónica, la que más compromete la salud de su portador. Además de esta, que afecta a los pulmones generando graves daños y causando la muerte de no ser tratada a tiempo, existen otros dos tipos: la bubónica, que afecta los ganglios linfáticos inflamándolos, y la septicémica, que genera infecciones en la sangre.

En octubre de 2017 el medio ABC de España ya alertaba sobre la expansión de la plaga causada por la bacteria Yersinia pestis en Madagascar.

Desde aquella fatal aparición de la “muerte negra” en el continente europeo, las medidas de prevención y el desarrollo de vacunas han ido reduciendo sustancialmente la enfermedad, aunque no ha desaparecido. Sin ir más lejos, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), recientemente los casos se han incrementado.

3.248 casos de peste tuvieron lugar en el mundo desde el 2010 hasta el 2015, provocando 584 muertes. Los países que lideran el ránking endémico de la contracción de la enfermedad son la República Democrática del Congo, Perú y Madagascar. Luego de diagnosticar más de 50.000 casos en los últimos 20 años, la OMS la reconoció como una enfermedad que ha resurgido.

La enfermedad es contraída habitualmente por picaduras de pulgas de roedores infectados, como pueden ser ratas o ardillas. Éstos parásitos portan la bacteria Yersinia pestis, que infecta el sistema inmunológico del afectado provocando graves consecuencias en los seres humanos.

En Estados Unidos también se hace fuerte hincapié en la prevención, ya que Estados como Colorado han identificado casos e incluso han muerto pacientes.
Fuente: Centers for Disease Control and Prevention (CDC).

Pero estudios recientes demostraron que también puede ser transmitida por las pulgas de perros o gatos que contraigan la enfermedad, y hasta por piojos humanos. Éstas precisiones revelan un gran peligro de contagio en caso de que se expanda la infección.

Ante la alarmante situación, la comunidad científica se encuentra desarrollando nuevos tipos de vacunas y combinando sus compuestos para lograr una mayor eficacia en la prevención de la peste. Por su parte, se hace hincapié en la prevención de las personas, que deben evitar la generación de espacios que propicien la anidación de roedores en sus casas y las cercanías.

Según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), la eliminación de matorrales, acumulación de escombros, basura y leña en los sitios que se frecuentan constituyen un gran avance hacia la erradicación de roedores que puedan transmitir algún tipo de peste.

Fuente: CNN.

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