COVID y animales: una incógnita permanente

Salud Sociales Titulares

En el marco de la segunda ola por COVID-19, y ante la confirmación de casos sospechosos en animales, la creciente preocupación de los propietarios de perros y gatos se agudiza. Desde el Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires nos brindan herramientas para prevenir posibles contagios.

Mucho se dice sobre la COVID-19, la segunda ola en nuestro país no deja de sorprender. En este contexto, no hay que alarmarse sino informarse con fuentes fidedignas y tomar los recaudos necesarios para prevenir cualquier situación. Hoy se conoce y sabe que los animales pueden infectarse por el SARS-CoV-2; la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) comunica que “varias especies animales han demostrado susceptibilidad al virus a través de infección experimental, y en entornos naturales cuando están en contacto con humanos infectados”.  En este sentido, se podría decir que los gatos y perros son los más expuestos a contagiarse de COVID-19, por la simple situación de tener mayor relación con personas.

Tal es así que hasta el momento 27 países reportaron ante la OIE  la presencia de SARV-COV-2 en animales, de ese porcentaje un 34% corresponden a gatos y un 19% a perros. En nuestro país, se están llevando a cabo varias investigaciones, una de ellas  desarrollada por científicos de las universidades nacionales de Santiago del Estero y de La Plata, donde se detectó la presencia del genoma de SARS-CoV-2 en diferentes animales. Según el informe de enero de este año se detectó el virus en un gato doméstico de la ciudad de La Plata, y en cuatro perros y un gato de Santiago del Estero. Además, en colaboración con un equipo de la Dirección de Bosques y Fauna de Santiago del Estero se logró identificar el virus en muestras de un ejemplar de puma, lo cual representa el primer caso positivo para SARS-CoV2 reportado en nuestra fauna autóctona. 

En este contexto desde la Comisión de Pequeños Animales del Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires señalan que “la transmisión del virus de COVID-19 de personas infectadas hacia sus animales no es fácil que suceda; sin embargo lo ideal es estar atentos a cualquier modificación en el comportamiento de nuestros animales”. En cuanto a los síntomas explican que son similares a los de las personas, “la mayoría de los perros y gatos son asintomáticos o presentan signología respiratoria y/o digestiva moderada de resolución rápida. Los signos son muy leves” y en todos los casos “lo ideal es evitar que el animal salga de la casa y, además, extremar las medidas de limpieza”.

En este sentido, la prevención es lo primordial y “si el propietario de un animal tiene síntomas compatibles con COVID-19 o es un caso confirmado, debería restringir el contacto con sus animales y en caso de no poder evitarlo, usar barbijo y lavarse las manos antes y después de interactuar con ellos”, resumen los referentes del CVPBA. 

Más allá de todo, desde el Colegio de Veterinarios Bonaerense reiteran que “los animales no transmiten el virus de la COVID-19, pero sí pueden contagiarse y de hacerlo tiene tratamiento”. Además, exponen que en estos contextos hay que asumir, más que nunca, el compromiso en los cuidados de la sanidad animal, “ser conscientes y responsables de cumplir con los planes sanitarios y así prevenir las enfermedades zoonóticas y resguardar el bienestar de los animales y de la comunidad”.

Por otro lado, con respecto a la posibilidad de vacunar a los animales contra la Covid-19, las autoridades del CVPBA señalan que “teniendo en cuenta que los gatos y los perros no son fuente de infección para los humanos y que la transmisión persona-persona es la vigente para el Covid-19; sumado a que la infección es poco frecuente en estas especies, la vacunación de animales no es una prioridad frente a una crisis sanitaria como la que estamos viviendo; en el corto y mediano plazo los principales esfuerzos tienen que estar direccionados a la salud humana”.

Por último, los referentes del CVPBA explican que “la pandemia, o el confinamiento, no sólo estresa a las personas, sino también a los animales, apareciendo patologías como lamido obsesivo, problemas urinarios, trastornos de ansiedad”, por ello es importante que ante cualquier situación consulten a su veterinario de confianza. 
 

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