martes 28 de septiembre de 2021 - Edición Nº1028

Sociales | 22 mar 2020

Ingenieros italianos fabrican respiradores manuales a bajo costo y una fábrica los quiere demandar


VIDEO: La lógica mercantilista de la salud no cesa incluso en épocas de emergencia sanitaria mundial. Jóvenes profesionales comenzaron a producir válvulas respiratorias con una impresora 3D, pero la empresa dueña de la patente (que no provee la cantidad necesaria) quiere denunciarlos.

Por Ezequiel Ian Pérez.

Italia es hace ya varios días el epicentro de la pandemia del nuevo coronavirus que afecta a la mayoría de los países del mundo. Su crisis es tal, que día a día supera los récords de muertes por la enfermedad. Ayer 793 personas perdieron la vida, alcanzando el total de 4.825 víctimas fatales. El máximo número de decesos había sido el día anterior, con 627.

Pero a pesar de haber superado ampliamente las cifras de China, donde nació el virus y desde donde se propagó hacia el mundo, las clases capitalistas no dejan de ver en la situación un negocio.

La fábrica que le vende al gobierno válvulas de asistencia respiratoria manual, cuya producción es insuficiente para la emergencia del país, pretende demandar a dos jóvenes ingenieros que comenzaron a replicar el elemento para venderlo al insólito precio de 1 Euro.

El pasado 12 de marzo, el Hospital Chiari de Brescia anunció que se habían agotado las válvulas de reanimación, que sirven para darle oxígeno a una persona con dificultades respiratorias de manera adecuada. Al comunicarse con la empresa fabricante, le informaron que tardarían varios días en proveerlas, y que su precio sería de 10.000 Euros por unidad.

Decenas de camiones en caravana trasladan ataúdes con víctimas de coronavirus a las afueras de la ciudad en Bérgamo, Italia.

Ante tal situación, los ingenieros Massimo Temporelli y Cristian Fracassi ofrecieron gratuitamente los servicios de su impresora 3D para ayudar al centro de salud y a la población infectada con COVID-19. Sin embargo, la corporación dueña de la patente les negó la información de las medidas para facilitar la producción y los demandó por infringir los derechos exclusivos de producción.

Esto no les impidió concretar su contribución. Los jóvenes se dispusieron a medir uno de los artefactos, lo diseñaron en su computadora y comenzaron a elaborar copias, alcanzando una productividad ed 100 unidades en tan sólo 6 horas. El costo que conlleva la producción es de 1 Euro por cada una, y ya están a prueba en distintos hospitales.

Sin dudas uno de los rasgos más distintivos de esta pandemia, como lo es habitual en situaciones críticas, es desenmascarar los valores de cada actor de la sociedad. Así, en Italia se exhiben las actitudes más solidarias entre algunos de los ciudadanos, así como las ambiciones mercantilistas de la empresa que fabrica un dispositivo indispensable para salvar vidas.

De igual manera se manifiesta la necesidad de transformar las relaciones que caracterizan a los intercambios capitalistas, al menos en cuestiones que atañen a la salud pública.

Está de más aclarar que la emergencia sanitaria mundial más delicada en años no puede ser ocasión de aprovechamiento corporativo. Los insumos que salvan vidas no pueden regirse por las leyes del mercado mientras los muertos en Italia son trasladados fuera de las ciudades en extensas caravanas de camiones del ejército, impidiendo incluso que las familias puedan despedir a sus fallecidos.

La vida humana no es un negocio. La posibilidad de preservarla tampoco debería serlo.

Fuente: Plumas Atómicas.

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