Por: Info360.net
El Gobierno español cuestionó con dureza a Israel tras la decisión de impedir la celebración del Domingo de Ramos en la Basílica del Santo Sepulcro, en Jerusalén. Para Pedro Sánchez, se trató de un “ataque injustificado a la libertad religiosa” y advirtió que sin tolerancia es imposible la convivencia.
El hecho generó impacto porque, según el Patriarcado Latino, es la primera vez en siglos que se impide a autoridades de la Iglesia realizar esta ceremonia en uno de los sitios más sagrados del cristianismo. El cardenal Pierbattista Pizzaballa fue frenado por la policía cuando se dirigía al templo.
Desde Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu negó cualquier motivación religiosa o política y sostuvo que la medida respondió exclusivamente a cuestiones de seguridad, en medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente. Las autoridades remarcaron que existen restricciones generales para evitar riesgos en zonas sensibles.
La Policía israelí explicó que los lugares sagrados permanecen bajo controles estrictos desde el inicio de las tensiones recientes, con límites en la cantidad de personas y accesos reducidos. Aseguraron además que el Patriarcado había sido informado previamente sobre estas condiciones.
Sin embargo, desde la Iglesia calificaron el episodio como “sin precedentes” y alertaron por el impacto global del hecho, especialmente en una fecha tan significativa para millones de fieles. La situación también generó repercusiones internacionales y volvió a poner el foco en la relación entre seguridad, religión y derechos en un contexto de conflicto.
El Gobierno español cuestionó con dureza a Israel tras la decisión de impedir la celebración del Domingo de Ramos en la Basílica del Santo Sepulcro, en Jerusalén. Para Pedro Sánchez, se trató de un “ataque injustificado a la libertad religiosa” y advirtió que sin tolerancia es imposible la convivencia.
El hecho generó impacto porque, según el Patriarcado Latino, es la primera vez en siglos que se impide a autoridades de la Iglesia realizar esta ceremonia en uno de los sitios más sagrados del cristianismo. El cardenal Pierbattista Pizzaballa fue frenado por la policía cuando se dirigía al templo.
Desde Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu negó cualquier motivación religiosa o política y sostuvo que la medida respondió exclusivamente a cuestiones de seguridad, en medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente. Las autoridades remarcaron que existen restricciones generales para evitar riesgos en zonas sensibles.
La Policía israelí explicó que los lugares sagrados permanecen bajo controles estrictos desde el inicio de las tensiones recientes, con límites en la cantidad de personas y accesos reducidos. Aseguraron además que el Patriarcado había sido informado previamente sobre estas condiciones.
Sin embargo, desde la Iglesia calificaron el episodio como “sin precedentes” y alertaron por el impacto global del hecho, especialmente en una fecha tan significativa para millones de fieles. La situación también generó repercusiones internacionales y volvió a poner el foco en la relación entre seguridad, religión y derechos en un contexto de conflicto.