Por: Info360.net
A 50 años del Golpe de Estado en Argentina de 1976, la agenda de memoria, verdad y justicia vuelve a ocupar un lugar central en todo el país. Lejos de limitarse a una conmemoración histórica, el aniversario se presenta como una oportunidad para repensar el pasado en diálogo con los desafíos del presente.
En ese marco, organizaciones sociales impulsan actividades que buscan ampliar la mirada sobre la memoria colectiva. Una de ellas es el conversatorio “Memoria, Identidad y Derechos Humanos”, organizado por DIAFAR, que propone incorporar una perspectiva antirracista y visibilizar problemáticas históricas que aún atraviesan a la sociedad argentina.
La iniciativa forma parte del ciclo “Marzo Antirracista” y plantea reflexionar sobre las continuidades del terrorismo de Estado, no solo en términos políticos, sino también en relación a las desigualdades estructurales y las distintas formas de exclusión. El objetivo es generar un espacio de diálogo que conecte las luchas del pasado con las del presente.
Como cada 24 de marzo, miles de personas se movilizaron en distintos puntos del país, con epicentro en Plaza de Mayo, para renovar el reclamo de memoria, verdad y justicia. La fecha, que conmemora el inicio de la dictadura, volvió a reunir a organismos de derechos humanos, organizaciones políticas y ciudadanos en una jornada masiva.
En La Plata, el recuerdo adquiere una dimensión particular. La ciudad fue uno de los epicentros del accionar represivo, con un estimado de 1200 detenidos desaparecidos en la región que incluye Berisso y Ensenada. Su perfil universitario, obrero y político la convirtió en un blanco clave para el terrorismo de Estado.
Durante aquellos años, funcionaron centros clandestinos de detención en zonas urbanas, como la ex comisaría 5ª, y se llevaron adelante operativos violentos en barrios residenciales. Uno de los episodios más emblemáticos fue el ataque a la casa Mariani-Teruggi, donde además de asesinatos y desapariciones se produjo la apropiación de una bebé, un caso que aún resuena en la memoria colectiva.
Las investigaciones históricas también dan cuenta de cómo operaron las redes de inteligencia y las complicidades civiles en la ciudad, en un contexto donde los secuestros ocurrían a plena luz del día y en espacios cotidianos. El silencio social, la desinformación y el clima de época fueron factores que atravesaron a gran parte de la comunidad.
A medio siglo de aquellos hechos, la memoria no solo busca reconstruir lo ocurrido, sino también interpelar el presente. En un contexto de tensiones políticas y debates sobre el pasado reciente, el aniversario invita a reflexionar sobre el valor de los derechos humanos y la necesidad de sostenerlos como una política activa en la vida democrática.