Por: Redacción Info360
La sesión en la Cámara de Diputados de la Nación comenzó con el tono que dominaría el resto de la jornada: reproches cruzados, acusaciones reglamentarias y un recinto cargado de tensión. Apenas alcanzado el quórum, legisladores de Unión por la Patria y del Frente de Izquierda se acercaron al estrado para increpar al presidente del cuerpo, Martín Menem, por haber puesto a votación a mano alzada el plan de labor parlamentaria.
El malestar se desató cuando varios diputados pedían la palabra y, aun así, el oficialismo avanzó con el esquema propuesto para ordenar el debate de la reforma laboral.
La chispa la encendió la diputada Cecilia Moreau, quien cuestionó la maniobra desde su banca: “Usted está pasándose de vivo porque está planteando la reconsideración de esa moción porque sabe que reglamentariamente, para poner una moción en reconsideración, hacen falta dos tercios”, lanzó. Y agregó: “Igual vamos a pedir esa moción de reconsideración, porque aunque perdamos, vamos a perder esos dos tercios con la frente en alto, defendiendo los derechos de los trabajadores”.
El bloque de La Libertad Avanza consiguió imponer su hoja de ruta. El diputado Gabriel Bornoroni propuso distribuir veinte minutos por dictamen, con un total de cuarenta oradores repartidos proporcionalmente entre las bancadas. Además, la votación de la reforma se haría por títulos —veintiséis en total— y no artículo por artículo. La propuesta fue aprobada y el oficialismo consolidó el control del procedimiento.
La moción impulsada por el peronismo para modificar el plan fue sometida a votación y terminó rechazada: 107 votos afirmativos contra 136 negativos. El formato libertario quedó firme y la discusión avanzó bajo esos parámetros.
En medio del clima áspero, Moreau volvió a tomar la palabra y redobló la crítica: “Monigotes. Ustedes, los que entraron en nombre del peronismo, en nombre del campo nacional y popular, en nombre de Irigoyen y de Alem, no solo hoy van a acompañar un retroceso en la vida de los trabajadores, sino que además van a ser cómplices en este Congreso, censurar las voces de los diputados y diputadas”.
Acto seguido, exigió que la votación fuera nominal: “Pido una reconsideración y que se vote de manera nominal”. La solicitud tampoco prosperó.
La tensión no se limitó al recinto. En la previa, la diputada Lilia Lemoine difundió en X un video en el que acusó a Florencia Carignano de agredir a trabajadores de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación para intentar frenar el inicio de la sesión. En la grabación se la escucha increparla: “¡Carignano! ¿Qué hacés? ¿Estás loca? Quedaste grabada, pedazo de loca. ¿Cómo vas a hacer eso? Estás loca”. Lemoine calificó el episodio como “inaceptable” y reclamó sanciones.
El quórum se alcanzó con el aporte de legisladores libertarios, del PRO, de la Unión Cívica Radical y de representantes de distintas provincias. En la bancada cordobesa hubo ausencias: Juan Schiaretti, Alejandra Torres e Ignacio García Aresca no participaron por motivos de viaje y salud.
La disputa por el reglamento reflejó la falta de consenso en la reunión de Labor Parlamentaria previa. El oficialismo había propuesto un debate acotado a ocho horas y votar en general cerca de las 22. La oposición rechazó esa idea y forzó la discusión sobre el formato al inicio mismo de la sesión.
Menem estimó que el tratamiento podría extenderse entre doce y trece horas. El dictamen de mayoría reunió 44 firmas, habilitando el llamado a sesión con modificaciones al texto original. Desde el bloque libertario anticiparon que no aceptarían nuevas enmiendas, aunque sectores dialoguistas insistían en introducir cambios, especialmente en lo referido al Fondo de Asistencia Laboral.
Así, antes de discutir el contenido de la reforma, el Congreso ya exhibía el trasfondo político del debate: una mayoría decidida a avanzar sin concesiones y una oposición que denuncia recortes de derechos y restricciones al uso de la palabra. El tono quedó fijado desde el primer minuto.