domingo 24 de octubre de 2021 - Edición Nº1054

Política | 30 jul 2021

En Tucumán la intención de voto vaticina liderazgos internos definidos y una puja reñida entre oficialismo y oposición


Una encuesta de la consultora DC muestra la estrecha diferencia entre los sufragios que cosecharía el PJ y los de Juntos. Mirá el análisis del director, Aníbal Urios.

Las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) serán una instancia fundamental para conocer cómo se reconfigurarán los liderazgos internos -en particular en la oposición- y también para comenzar a tener el termómetro del electorado de cara a noviembre, luego de atravesar un escenario social, político y económico singular propiciado por la pandemia.

Dentro del oficialismo, a pesar de las evidentes diferencias, primó la pulsión de unidad y pocas provincias definirán a sus candidatos en las primarias. Una de ellas es Tucumán, donde las desavenencias entre el gobernador, Juan Manzur, y su vice, Osvaldo Jaldo, no han hecho más que escalar desde la ruptura del bloque de diputados provinciales.

En este sentido, la postulación del mandatario como precandidato a senador suplente y del segundo a diputado nacional han crispado el clima político local, mientras la coalición juntos Juntos atraviesa en el distrito norteño una puja de sectores análoga a la de la mayoría de las jurisdicciones.

Es en este marco que la consultora DC realizó un sondeo de opinión para conocer tanto la intención de voto a nivel local como las impresiones imperantes respecto a sus líderes provinciales y al presidente de la Nación.

Allí, los tucumanos sostuvieron que, de realizarse las elecciones actualmente, la fórmula del PJ encabezada por el actual diputado nacional Pablo Yedlin y la diputada provincial Sandra Mendoza (en la cual aparece Manzur) se impone con el 26,1% sobre un 7,4% de intención de voto de la integrada por Juan Ruiz Olivares y Graciela Gutiérrez.

En tanto, en la coalición opositora, Mariano Campeo e Indiana Mendilaharzu se impondrían con un 23,8% sobre el radical José Cano y la dirigente de la Coalición Cívica, Sandra Manzone, que obtendrían un 9,5%.

En principio, el justicialismo concentraría un 33,5% de la intención de voto, mientras que la oposición un 33,3%, evidenciando una estrecha distancia entre los núcleos duros de votantes.

Claro que se trata de apenas una aproximación, teniendo en cuenta factores como la cantidad de listas de menor caudal -algunas de las cuales probablemente no alcancen el piso necesario para competir en noviembre- y los vectores de influencia sobre las decisiones del electorado de última hora.

Sin embargo, cabe destacar que la lista de Juntos Para Construir en el Partido por la Justicia Social, encabezada por Germán Alfaro y Beatriz Ávila, exhibió un 11,9% de intención de voto, cifra nada menor.

Luego: Ricardo Bussi-Liliana Leiva (Frente Republicano) 2,3%; Federico Masso-Paula Mercado (Primero Tucumán) 2,1%; José Vitar-María Yapur (Frente Grande) 1,7%, y un 15, 2% de indecisos, sobre los cuales se trabajará a fondo en los próximos meses.

En cuanto a los diputados nacionales, se puede observar un contraste con la hegemonía de las listas integradas por gobernantes: la fórmula de Jaldo y Gladys Medina alcanzaría un 13,2% contra el 19,5% de Rosana Chahla y Alejandro Melo.

Además, en este caso, el número de votos dirigidos a la oposición (38,9%) es, en este caso, superior a priori que los oficialistas (32,7%): el batacazo lo da la lista de Roberto Sánchez y Paula Omodeo, con un 21,9%, contra un 17% de la encabezada por la actual legisladora nacional, Silvia Elías de Pérez, y Alberto Colombres Garmendia.

El resto, mucho más atomizado: Ramiro Beti-Paula Quiles de Salazar (Juntos Para Construir) 2,2%; Nadima Pecci-Gerardo Huesen (Frente Republicano) 1,9%; Yolanda Orquera-Fabián Bevac (Frente Grande) 1,6%; Florencia Guerra-Guillermo Correa (Primero Tucuman) 1,4%.

Aquí, el número de indecisos aumenta a 21,3%, incrementando también el grado de incertidumbre sobre las decisiones finales.

Opinión respecto a los gobernantes locales, los nacionales, y los comicios

Respecto a la situación de tener al gobernador y al vicegobernador compitiendo por un lugar en las elecciones legislativas, el 41,4% de los sondeados se mostraron indignados, el 24,9% manifestaron indiferencia, el 19,5% sintió bronca, mientras que al 7,3% le pareció acertado. Un 6,9% no tenían una opinión.

En tiempos en que el presidente de la Nación advierte que los funcionarios que quieran candidatearse deberán dejar sus cargos (como los ministros Agustín Rossi y Daniel Arroyo, entre otros), la idea de gobernantes provinciales que son candidatos a legisladores nacionales no cayó demasiado bien entre los tucumanos.

En tanto, un 43,9% sostuvo que cree que el Frente de Todos ganará las elecciones a nivel nacional, mientras que un 41,4% considera que lo hará la oposición. La polarización y un margen estrecho signan las expectativas en la provincia norteña. Por su parte, sólo un 2,1% optó por otras fuerzas y el 12,6% no tenía una opinión.

Entre Jaldo y Manzur, el universo encuestado indicó, contra lo que arroja la intención de voto, que el vicegobernador le ganará la pulseada al mandatario, con un 46,5% de los votos. Mientras que el 28,4% cree que lo hará el gobernador y un 25,1% no dio una respuesta.

Según sostuvo en diálogo con Info360.net el director de la consultora, Aníbal Urios, son datos muy influenciados por sectores ajenos al peronismo, y la imagen negativa del gobernador puede haber jugado en contra. En general, dentro del núcleo duro de votantes, el respaldo a ambos está parejo, consideró.

Respecto al móvil que motorizará el voto en las próximas elecciones, el 33,1% optó por el apoyo al Gobierno Nacional, el 31,27% dijo que apostará por “algo nuevo”, mientras que un 26,8% directamente eligió la opción de voto “castigo” al oficialismo, con un margen de 8,4% que no lo tiene claro.

Las encuestas sobre el gobernador no son del todo alentadoras, tanto en lo que refiere a la gestión de la pandemia como al “rumbo” que mantiene la provincia actualmente.

Urios analizó que haber sido la cara visible de una gestión en el marco de un escenario tan negativo en tantos aspectos como una pandemia sin dudas desgasta la imagen de cualquier dirigente.

No obstante, en una consulta de pregunta abierta, los tucumanos remarcaron como las cuestiones que “más molestan” de Manzur la corrupción (41,8%); que es “ladrón” (28,6%) en estrecho vínculo con la primera; las mentiras (9,3%); un 6,1% opto por “todo”, un 5,7% “nada” y el 4,8% su ausencia.

Distinta es la consideración respecto a Alberto Fernández, de quien cuestionaron la mentira el 26,1%; un 16,5% no le cuestiona nada; un 15,8% la incapacidad; un 12,4% la “tibieza”; un 9,6% el manejo económico; un 9,1% que es un “dominado”, y finalmente un 6,2% remarcó “todo”.

Cómo llega Alberto Fernández y qué se define en las dos elecciones

En algunas cuestiones, la imagen del presidente no cambia: en general, no está asociado al concepto de la corrupción o el ilícito.

Urios destaca que el gran porcentaje de gente que lo acusa de mentiroso “tiene que ver con los discursos de 2019 y pre pandemia, de romper con la grieta, de un discurso dialoguista, que incluso se acercaba a Larreta. Ahí tenía 70% de aprobación”.

Situación que, con el pasar de los meses y la hostilidad creciente de la oposición, devino en la tradicional estrategia de trincheras y la mención sistemática de la administración de Mauricio Macri.

“La opinión pública está cansada del que mira por el retrovisor, de los echa culpa. Eso es lo que está pasando en Tucuman y también afecta la imagen del presidente”, sostuvo el director de DC.

En un análisis más general, el licenciado en Ciencias Políticas explicó que “lo primero que define el cerebro humano es lo que no quiere”, y a la hora de emitir el voto, no es una excepción. Por ello, sostiene que la importancia de identificar hacia dónde se volcarán los votos indecisos.

“El que le prestó el voto a Macri en 2015, se lo sacó y se lo dio a Alberto en 2019. Estamos viendo hacia dónde se redirigen esos votos ahora que ha perdido cierto respaldo”, señaló.

En tanto, también explicó que las PASO van a definir los problemas de la clase dirigente, mientras que el electorado va a manifestarse de lleno en noviembre.

El mandatario oscila entre la pulsión dialoguista que espera el electorado neutral y el discurso de trinchera para no perder respaldo en el núcleo duro.

Según analiza Urios, de cara a las primarias, “el Frente de Todos está viendo cuántos votos junta fuera del núcleo duro”, mientras que Juntos tiene una labor mucho más profunda: dirimir la conducción del espacio, “porque Macri no va más”.

En tanto, también destaca que la pandemia ha enaltecido algunos rasgos de la sociedad y de nuestro país: “La pandemia puso más de relieve problemas argentinos que vienen de hace 40 años. Con Gobiernos mejores y otros peores, pero hace cuatro décadas que la pobreza aumenta”.

En esa coyuntura, asemeja a la opinión pública a un estadío “adolescente”, donde “todo es urgente y necesario”, y los argentinos se vuelcan de lleno a pensar “¿Quién puede encauzar a corto plazo las cuestiones que más nos perjudican, nuestra economía?”.

Sobre la situación en Tucumán, el consultor advierte una chance de marcarle la cancha a Manzur, de cuestionar su gestión: “Jaldo tampoco es lo nuevo. Es una herramienta del electorado para darle un cachetazo al gobernador, pero no necesariamente es el candidato a gobernador de 2023”.

Hacia el final, vaticinó una “elección muy pareja”, sin un “gran triunfo” de un partido sobre otro. “Tucumán es muy peronista y aventaja a Juntos por 5 puntos. Van a ganar, pero no por tanta diferencia, en líneas generales”, sostuvo.

En tanto, sus proyecciones a nivel nacional son similares: “Pueden haber provincias donde se saquen diferencias, como Mendoza, donde Juntos puede sacar 10 puntos; pero después el Frente de Todos saca 10 puntos en Santiago del Estero. En promedio el oficialismo va a estar apenas unos puntos por encima”.

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:
Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias