Un día después de la emergencia, las autoridades colombianas luchan por evaluar el alcance de los daños tras el potente terremoto de 7,4 que sacudió el departamento de Chocó en la mañana del 10 de agosto.
El fenómeno, cuyo epicentro se ubicó a 12 kilómetros de San José del Palmar y a una profundidad de 103 kilómetros, dejó un saldo devastador en varias regiones del país.
Las cifras oficiales divulgadas en la mañana del martes 11 de agosto por la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales) revelaron las primeras dimensiones del desastre tras casi 24 horas: 181 personas fallecidas y más de 1.310 heridos. El impacto en la infraestructura también es notable, con 1.575 viviendas dañadas, 61 edificios colapsados y seis aeropuertos afectados.
La emergencia mantiene a Cali, Pereira, Manizales, Armenia y Quibdó en estado crítico, mientras las autoridades despliegan operativos de rescate y evaluación bajo protocolos de alerta roja.
El presidente Abelardo De La Espriella anunció la declaración de desastre nacional. Con esta medida, el Gobierno busca canalizar recursos extraordinarios y coordinar la ayuda humanitaria en los territorios más afectados, donde los equipos de emergencia trabajan sin descanso para atender a las víctimas y localizar a posibles sobrevivientes entre los escombros.