La carrera por la sucesión presidencial del año que viene sumó una definición de altísimo impacto político e institucional para el peronismo del interior. El senador nacional y exgobernador de San Juan, Sergio Uñac, confirmó formalmente sus aspiraciones presidenciales, plantando una bandera de largada anticipada en la reorganización del Partido Justicialista (PJ). El dirigente sanjuanino aprovechó su recorrida por la región de Cuyo para blanquear su proyecto nacional, posicionándose como la voz de los gobernadores e intendentes que exigen un freno inmediato al severo ajuste que la Casa Rosada ejecuta sobre los recursos provinciales.
El eje central del discurso con el que el legislador nacional estructura su plataforma electoral se enfoca en la dramática situación financiera que atraviesan los distritos del interior del país. Uñac denunció de forma categórica que la crisis de las provincias es consecuencia de una mirada centralista y asfixiante por parte del Gobierno central. Según su crudo diagnóstico productivo, la eliminación discrecional de los fondos de incentivo docente, el congelamiento total de la obra pública estratégica y la quita de subsidios al transporte configuraron un combo letal que paralizó las economías regionales y destruyó miles de puestos de trabajo.
Para el precandidato presidencial, la reconstrucción de la Argentina no puede seguir diseñándose desde los escritorios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, desconociendo las realidades del aparato agroindustrial y minero. El sanjuanino remarcó con énfasis que el próximo presidente debe conocer el interior profundo del territorio nacional para poder confeccionar un programa económico que resulte verdaderamente sustentable. En esa línea, el senador propuso la urgente convocatoria a una nueva concertación federal que redefina la distribución de la masa coparticipable, garantizando la autonomía real de los estados subnacionales.
La estrategia de posicionamiento del exmandatario cuyano contempla un armado transversal que busca esquivar las desgastantes disputas discursivas que arrastra el kirchnerismo en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Uñac viene tejiendo una red de alianzas tácticas con intendentes tradicionales y cámaras empresariales del interior, como quedó demostrado en sus recientes visitas de alto perfil a las localidades mendocinas de San Rafael y la capital provincial. Su meta inmediata es consolidar un bloque justicialista moderado y con fuerte impronta de gestión que logre disputarle la centralidad partidaria a las estructuras tradicionales de Buenos Aires.
Al evaluar el rumbo macroeconómico planteado por la gestión de Javier Milei, el dirigente sanjuanino exhibió una postura crítica pero alejada de los discursos de barricada de la oposición dura. Si bien defendió la necesidad de alcanzar el equilibrio fiscal como una meta deseable para erradicar el flagelo inflacionario, advirtió que no es sustentable lograrlo mediante la destrucción del consumo masivo y las pequeñas empresas. El senador condenó la apertura indiscriminada de importaciones y las tasas de interés reales negativas, argumentando que estos mecanismos desprotegen la manufactura local y alientan la especulación financiera en detrimento de la inversión real.
La confirmación de las aspiraciones presidenciales de Uñac agita el tablero interno de un peronismo que transita una profunda acefalía y fuertes fracturas públicas en sus conmemoraciones históricas. La postulación del sanjuanino busca forzar una discusión democrática mediante el voto directo de los afiliados para renovar las autoridades del Consejo Nacional del PJ, rechazando cualquier intento de designación a puertas cerradas. Los próximos meses serán determinantes para observar si este proyecto con tonada federal logra traccionar el acompañamiento explícito de otros mandatarios provinciales o si la polarización total de la grieta termina licuando los armados de la tercera vía.