La histórica legislación vigente, que establece el Sistema de Precio Único de Venta al Público de Libros, funciona desde hace décadas como el principal escudo protector para los pequeños comercios de cercanía. Al fijar que un mismo ejemplar debe costar exactamente lo mismo en cualquier mostrador del territorio nacional, la ley impide que las grandes cadenas de supermercados o las plataformas multinacionales de comercio electrónico apliquen descuentos feroces e predatorios. Desde la red de Librerías Independientes de La Plata advierten que, sin este marco regulatorio de base, las grandes corporaciones cartelizarán el mercado editorial, asfixiando los márgenes de los comercios tradicionales de barrio.
La principal preocupación de los libreros platenses radica en que el libro deje de ser considerado un bien social y cultural para pasar a regirse bajo las estrictas lógicas de oferta y demanda de consumo masivo. Los especialistas del sector explican que el desarme del precio único destruirá la biodiversidad bibliográfica, ya que las grandes superficies comerciales solo exhibirán los títulos de altísima rotación y autores comerciales masivos. Esta dinámica de comercialización mercantilista condenará a la invisibilidad a los autores locales, los sellos de poesía y los ensayos académicos independientes que habitualmente nutren los catálogos de los centros culturales de la ciudad.
El impacto socioeconómico de la medida no solo afectará a los propietarios de los comercios ubicados sobre los ejes de las diagonales platenses, sino que derramará sobre toda la cadena productiva del interior. El desmantelamiento del circuito independiente de comercialización golpeará de forma directa a los talleres de impresión gráfica, a los diseñadores independientes, a los correctores de texto y a los distribuidores regionales. Desde los gremios del sector advierten que la parálisis del mercado editorial nacional forzará la pérdida de miles de puestos de trabajo calificados, acelerando la primarización y la dependencia absoluta de las traducciones importadas de los grandes holdings españoles.
En el plano institucional, la discusión legislativa promete reavivar fuertes cruces políticos en las comisiones del Congreso de la Nación, donde el oficialismo libertario busca acelerar el paquete de reformas de desregulación civil. La Casa Rosada argumenta que eliminar las regulaciones comerciales sobre el papel permitirá transparentar los costos de producción y abaratar los manuales escolares mediante la libre competencia de precios. No obstante, las asambleas de escritores de la provincia replican que ningún país con industrias culturales consolidadas desprotege sus catálogos, recordando que modelos similares aplicados en el exterior provocaron el cierre masivo de librerías comunitarias de barrio.
Con las asambleas permanentes coordinando un calendario de visibilización pública que incluirá lecturas comunitarias en las plazas del centro platense, el sector literario local se abroquela para resistir el embate normativo. Los libreros exigen que la Legislatura bonaerense sancione de forma urgente herramientas de fomento locales que actúen como un blindaje de contingencia provincial ante las reformas de desregulación federales. De cara al mediano plazo, queda claro que si no se preserva la ley del precio único, las luces de decenas de locales culturales históricos de La Plata comenzarán a apagarse de forma irreversible frente al avance logístico corporativo.