Un jubilado de 60 años con discapacidad fue desalojado este miércoles del departamento que alquilaba desde hace dos décadas en el barrio porteño de Recoleta, tras acumular dos años sin poder afrontar el pago del alquiler, las expensas y los servicios.
El operativo se llevó a cabo con la presencia de efectivos de la Policía de la Ciudad y personal de asistencia social. Debido a su estado de salud, el hombre debió ser retirado en camilla por personal del SAME, en medio de una situación de fuerte impacto emocional.
Según trascendió, el jubilado —identificado como Ernesto— percibe ingresos mínimos, no cuenta con una red familiar que pueda asistirlo y enfrenta dificultades de movilidad, lo que agravó su situación habitacional.
Durante el procedimiento, equipos del Gobierno porteño intentaron gestionar una alternativa de alojamiento de urgencia, aunque no se confirmó si al momento del desalojo contaba con un destino definido.
El caso se da en un contexto de deterioro del poder adquisitivo y aumento de la vulnerabilidad social. De acuerdo a datos oficiales, una parte significativa de las personas en situación de calle ingresó en esa condición en los últimos años, lo que refleja el agravamiento del cuadro social.