La empresa láctea SanCor solicitó formalmente su quiebra ante la Justicia de Rafaela tras no poder cumplir con el pago a más de 1.500 acreedores. La firma arrastra una deuda cercana a los 120 millones de dólares y atraviesa una crisis que se profundizó por la falta de inversiones y la caída del consumo.
Desde el gremio Atilra denunciaron que la compañía mantiene una deuda de al menos ocho meses de salarios y aguinaldos con sus trabajadores, además de irregularidades en los aportes a la seguridad social. La situación impacta en una planta laboral que se redujo drásticamente en los últimos años.
El deterioro de la empresa también se refleja en su nivel de producción, que pasó de procesar cerca de 4 millones de litros de leche diarios a menos de 500.000. A su vez, la cantidad de empleados cayó de unos 4.000 a menos de 1.000.
El pedido de quiebra llega luego de más de un año en concurso preventivo y marca un punto crítico para una compañía emblemática del cooperativismo argentino. Fundada en 1938, SanCor fue durante décadas un motor del desarrollo regional y un referente de la industria láctea nacional.
Desde el sector advierten que el caso expone una crisis estructural que afecta a toda la actividad, atravesada por altos costos, presión impositiva y una fuerte retracción del consumo interno. Mientras tanto, la Justicia deberá definir el futuro de la firma en un escenario de incertidumbre.