El ajuste económico comienza a sentirse con fuerza en La Plata, donde la reducción de programas sociales ya impacta en el consumo barrial. Comerciantes y economistas locales estiman que podrían perderse hasta $3.000 millones del circuito comercial.
La caída de ingresos en sectores populares se traduce en compras más chicas, menor frecuencia y un consumo limitado a lo esencial. Esto afecta directamente a almacenes, carnicerías y kioscos, donde el movimiento depende del ingreso diario de los vecinos.
El impacto no es solo en las ventas: también complica la reposición de stock y aumenta la presión sobre costos que siguen en alza. En una economía local con fuerte peso del comercio minorista, la retracción se siente de manera inmediata.
En paralelo, el conflicto social ganó visibilidad con un corte en la Autopista La Plata–Buenos Aires, donde organizaciones reclamaron por los recortes. La protesta generó complicaciones en uno de los principales accesos a la ciudad.
El escenario plantea una dinámica preocupante: menos ingresos, menos consumo y más tensión social. De no revertirse, el impacto podría profundizarse en las próximas semanas, afectando tanto a los comercios como al empleo informal.