La caída de la pobreza en Argentina durante el gobierno de Javier Milei genera dudas entre especialistas, que coinciden en que hubo una mejora, pero cuestionan la magnitud difundida oficialmente. Según el INDEC, el índice pasó del 40% al 28%, aunque analistas señalan posibles distorsiones en la medición.
Entre los factores que explican la baja se destacan la desaceleración de la inflación y el aumento de algunas ayudas sociales, pero también se advierte que la metodología actual podría estar captando ingresos de forma diferente, lo que “exagera” la reducción real de la pobreza.
En paralelo, el Gobierno enfrenta una creciente ola de denuncias por presuntas irregularidades, que incluyen desde créditos hipotecarios a funcionarios hasta supuestos casos de tráfico de influencias y sobreprecios en distintas áreas del Estado.
El contexto económico también presenta tensiones: si bien la inflación bajó, persisten problemas como la caída del poder adquisitivo, el aumento del empleo informal y la incertidumbre sobre la generación de trabajo genuino.
A esto se suma el impacto internacional, con el fallo favorable a Argentina en la causa por la expropiación de YPF, que complica al fondo Burford Capital y deja sin margen a acreedores como Repsol y el grupo familia Eskenazi.