El tratamiento del proyecto de reforma laboral en la Cámara de Diputados impulsó un paro general convocado por la CGT. Aunque la central obrera no organizó una marcha propia, distintos gremios y movimientos sociales decidieron concentrarse en la Ciudad de Buenos Aires para expresar su rechazo a la iniciativa.
Entre los convocantes se encuentran sindicatos estatales, metalúrgicos, aceiteros y pilotos, además de las dos CTA, docentes universitarios y trabajadores del Hospital Garrahan. También participan organizaciones de jubilados, movimientos sociales y agrupaciones de izquierda.
Las movilizaciones se desarrollan principalmente en las inmediaciones del Congreso, con distintos puntos de encuentro desde el mediodía. Las columnas avanzan desde avenidas céntricas hacia el Palacio Legislativo, donde se espera una jornada con alta presencia de manifestantes.
El Ministerio de Seguridad dispuso un operativo especial con controles preventivos en accesos y zonas de concentración. Las autoridades indicaron que el objetivo es evitar incidentes y garantizar el orden durante las protestas.
En paralelo, el paro afecta al transporte público: no hay servicio de trenes ni subtes, y la mayoría de los colectivos no circula, salvo algunas líneas del AMBA que funcionan con frecuencia reducida.