La inminente firma del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea encendió señales de alerta en el sector lácteo de Uruguay y Argentina, especialmente por el impacto que podría tener en su principal destino exportador: Brasil. El ingreso de productos europeos con arancel cero, como quesos, leche en polvo y fórmulas infantiles, amenaza con intensificar la competencia en un mercado históricamente dominado por los países del bloque regional.
Un informe elaborado en diciembre por el Instituto Nacional de la Leche (Inale) de Uruguay concluyó que no se esperan beneficios significativos para el sector lácteo uruguayo y advirtió sobre un escenario de mayor competencia en el Mercosur. Según el estudio, el acceso de los productos regionales al mercado europeo seguirá siendo limitado por barreras estructurales, mientras que la UE ganará terreno en Brasil.
El acuerdo establece un sistema de cuotas recíprocas para los lácteos, con topes de 10.000 toneladas para la leche en polvo, 5.000 toneladas para fórmulas infantiles y 30.000 toneladas para quesos. Los aranceles se reducirán de manera progresiva durante un período de diez años hasta llegar a cero, lo que facilitará el ingreso de productos europeos al mercado brasileño.
Mercedes Baraibar, técnica del Inale y autora del informe, explicó que si bien Brasil continuará demandando productos de Argentina y Uruguay, las condiciones de competencia serán más desfavorables. “Antes Europa directamente no podía entrar. Ahora va a haber una mayor competencia, tanto en cantidad como en calidad”, sostuvo, y remarcó que la UE tiene una posición dominante en quesos y fórmulas infantiles, además de contar con subsidios y protecciones no arancelarias.
Brasil representa entre el 25% y el 33% de las exportaciones lácteas de Uruguay, por lo que cualquier cambio en ese mercado impacta de lleno en la rentabilidad del sector. A esto se suma la dificultad de los productores regionales para posicionarse en Europa, donde predominan los intercambios intrarregionales y una fuerte reputación de los productos locales.
En paralelo a estas advertencias, el gobierno uruguayo mantiene una visión optimista sobre el acuerdo. El canciller Mario Lubetkin calificó la firma como una “oportunidad histórica” y confirmó la presencia del presidente Yamandú Orsi en Asunción para el acto formal. Según estimaciones oficiales, el tratado podría impulsar el PIB de Uruguay en más de 1,5 puntos porcentuales y favorecer el crecimiento de exportaciones, empleo e inversiones, aunque el impacto no sería homogéneo entre los distintos sectores productivos.