La Unión Europea aprobó el acuerdo de libre comercio con el Mercosur luego de más de 25 años de negociaciones, con el objetivo de crear uno de los mayores mercados integrados del mundo, que abarcaría a unos 780 millones de consumidores. La decisión habilita a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a firmar el pacto en Asunción, Paraguay.
Sin embargo, para que el acuerdo entre en vigencia plena todavía deberá contar con la aprobación del Parlamento Europeo y de los 27 países que integran el bloque. Hasta el momento, el Mercosur no emitió un pronunciamiento oficial tras el anuncio.
El respaldo al tratado no fue unánime. Alemania, España e Italia votaron a favor, mientras que Francia, Irlanda y Polonia se manifestaron en contra al considerar que podría afectar a sus sectores agrícolas. El cambio de postura de Italia resultó clave, luego de que se incluyeran fondos adicionales y mecanismos de salvaguardia para proteger a los productores europeos.
Especialistas señalaron que el impacto del acuerdo será desigual. Para Argentina y Brasil, podría significar mayores oportunidades de exportación de alimentos, energía y materias primas, aunque también representa riesgos para la industria local, que podría verse perjudicada por el ingreso de productos europeos.
En un contexto de reconfiguración geopolítica global, analistas advierten que el tratado podría profundizar el perfil primario-exportador de la Argentina, mientras genera tensiones en sectores industriales que atraviesan una fuerte caída.