El primero de los robos se produjo la noche del 31 de diciembre de 2019 en calle 37 entre 115 y 116, donde los acusados interceptaron a una familia, despojándolos de varios elementos y gatillaron el arma sin lograr herir a nadie.
En el segundo episodio, Villamayor y Lazarte encañonaron, golpearon e hirieron a una mujer policía en la parada de calle 117 y diagonal 74, despojándola de su mochila con documentos, uniforme policial y su arma reglamentaria.
Pecchiari fue asesinado en su vivienda en calle 37 entre 120 y 121, donde los asaltantes le dispararon en el pecho y robaron una cadena de oro a su esposa. María Amieva, viuda de Pecchiari, relató el desgarrador momento en que su esposo fue asesinado. Detalló que los asesinos, conocidos por la víctima, fueron a buscar unos cartones que él les guardaba y tras un forcejeo, Villamayor le disparó en el pecho.
Padre e hija, víctimas del robo la noche del 31 de diciembre, confirmaron en el juicio que los acusados les robaron y que el arma fue gatillada tres veces a la cabeza del padre, afortunadamente sin causar lesiones.
La oficial Brenda Martín y vecinos de las víctimas también testificaron, describiendo cómo María Amieva llegó herida a una casa lindera pidiendo ayuda tras el asesinato.
La sentencia, dictada de manera unánime por el Tribunal Oral Criminal V de La Plata, presidido por la jueza Carmen Palacios Arias y sus colegas Ezequiel Medrano y Eduardo Silva Pelosi, sentenció a Villamayor y Lazarte a prisión perpetua por tres robos agravados por el uso de arma de fuego y homicidio criminis causa. Este delito no permite la posibilidad de libertad para los condenados según el Código Penal vigente.
El crimen de Pecchiari, un vecino muy querido en Barrio Hipódromo, conmocionó a la comunidad. Junto a su esposa "Cuki", había vivido más de medio siglo en la misma casa, siendo conocidos y apreciados por su solidaridad.
La condena a prisión perpetua de los culpables representa un acto de justicia para la familia Pecchiari y la comunidad afectada por este trágico evento.