La pandemia que hace rato ya existía: La Deuda Externa

Notas de opinion Politica Sociales Titulares

Por Gerónimo Rivera Cano

Nuestro país al igual que otros estados de nuestra América Latina junto con otros lejanos estados del continente Africano,  que no por lejanos dejan de ser hermanos en algunas cuestiones; saben no solo del término que define lo que es la deuda externa, sino también su “terminalidad”. Es decir: el efecto letal que produce al crecimiento económico, y al desarrollo de la persona humana conjuntamente con su desenvolvimiento social. 

La deuda externa ha sido un problema constante en la historia de los países del tercer mundo; sea porque los gobiernos que pidieron esta ayuda no supieron donde invertirla o lo hicieron mal;  o creyeron estar ahogados en una crisis que fue producto de su inoperancia con mucha buena fe; o (teoría conspirativa) estos sujetos actuando como órgano de estado fueron operarios de un poder extranjero y primer mundista el cual machaca a estados que fueron económicamente endebles y parecen haber repuntado o yendo camino a crecer económicamente durante un lapso prolongado de tiempo y esto, pareció poco conveniente a ciertos entes que forman parte del mundo “(in)civilizado”. Personalmente adhiero a las tres posturas: Ingenuidad, Idiotez y Debilidad por el Champagne

El concepto de deuda hace referencia a la obligación que un sujeto tiene de pagar, reintegrar o satisfacer algo a otro. Lo habitual es que el concepto esté relacionado con el dinero y para contraer una deuda debe haber un objeto que haga necesaria la transacción entre ambos individuos; el mismo puede ser algo real (una casa) o abstracto (un favor).

Externo/a es un adjetivo que permite mencionar aquello que se manifiesta desde un lugar hacia el exterior; cuando este último concepto se contrapone al de interno. El exterior de un país, es todo territorio que se encuentra fuera de los límites de lo nacional; Ahora bien: La noción de deuda externa, está relacionada con las deudas que un país tiene con entidades extranjeras, incluyendo tanto la deuda pública (La contraída por el Estado) como la deuda privada (La contraída por los particulares). Ésta última casi siempre, en nuestro país es tomada por el estado, frase conocida como “Estatización de la deuda privada” y así evitar que ciertos privados paguen con su bolsillo su fiesta, o paguen por la negligencia que hace del uso de su capital, un mal uso. 

Es habitual que la deuda externa se mantenga con organizaciones supranacionales como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional. Si un país registra inconvenientes para pagar su deuda (es decir, para devolver el dinero junto con los intereses acordados), esta situación repercute en su desarrollo.

Guerra y resurrección: Estados Unidos sabe que la guita pone al mundo a andar. 

¿Dónde está el origen de la deuda de externa? Para analizar el surgimiento de la deuda, no puede olvidarse de la Segunda Guerra Mundial. En un texto titulado “Deuda externa: Causas y consecuencias, se señala que, tras este acontecimiento, el mundo comienza a tener otra situación en el plano de las relaciones internacionales.

Estados Unidos, lejos de perjudicar su economía, más bien la fortaleció de modo considerable. La guerra no afectó directamente al imperio, razón que contribuyó a que la roma moderna se convirtiera en la primera potencia capitalista. Pues aprovechando esto, echan a andar entonces, un sistema financiero nuevo donde adquiere o le es creado un sentido al recién fundado Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, instituciones a las que muchos Estados (en periodo de post guerra y actualmente también) se vieron precisados de pedir préstamos y junto con estos recibir… ¿Ayuda?

Al Fondo Monetario Internacional se le asignó un papel central en la estrategia tradicional. Este organismo se convirtió en una especie de director de orquesta que dicta el sentido y dirección de las medidas que debían soportar los países deudores, y también los compromisos que debía asumir la banca privada internacional; orquesta donde muchos de los países del tercer mundo pagan más en concepto de intereses de viejas deudas que por concepto de nuevos préstamos presentes. 

Desde el vamos esta orquesta suena media desafinada… bueno, para algunos oídos, ¿no?

Caricaturas sobre la economía y el FMI

Perdona nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros desertores. 

De América Latina, hasta África; del periodo de post guerra llegando hasta la actualidad; desde la inquisición hasta hoy, donde la iglesia católica pide la condonación o el perdón de los acreedores para con los deudores es el reality show donde La Deuda es la estrella que encandila generación tras generación. 

“El sistema financiero no puede seguir siendo una fuente de inestabilidad económica mundial” dijo el embajador del Vaticano frente a Naciones Unidas citando las palabras del Sumo Pontífice a través de una presentación donde se volvió a plantear el pedido del Papa Francisco en favor de reducir e incluso condonar la deuda externa de los países más pobres atendiendo a la crisis generada por la pandemia de la covid-19 y en la misma ocasión criticó, una vez más al sistema financiero internacional aludiendo a la frase antes citada. 

El representante del vaticano subrayó la importancia de una acción coordinada de la comunidad internacional buscando un alivio de la deuda a los países afectados por la crisis y recordó, a propósito, la Iniciativa para los países pobres muy endeudados (PPME) y la Iniciativa para el Alivio de la Deuda Multilateral (IADM) del pasado reciente, que demuestra que cuando es necesario “la comunidad internacional puede actuar con decisión”.

La gran pregunta es: ¿Tendrá las agallas de actuar ésta comunidad? 

Papa Francisco

Derechos económicos y sociales; declaración del milenio. 

En una era de creciente globalización económica y desigualdad dentro y entre los Estados, existe una urgente necesidad para que los grupos de base, las ONG, los académicos y otras organizaciones y personas se unan para reconocer las conexiones existentes entre luchas continuas y localizadas, y para realizar en la práctica los derechos humanos para todas las personas. 

Al plantear los casos y los patrones de la pobreza y la privación como violaciones de los Derechos Económicos Sociales y Culturales – en lugar de meras circunstancias desafortunadas y fuera del control humano, o como resultado de carencias individuales – se le impone la obligación al Estado y, cada vez más, a las empresas y otros actores no estatales, de prevenir y reparar estas situaciones; haciendo así de estos derechos económicos y sociales, ni mas ni menos que, Derechos Humanos. 

Tal es la magnitud del problema que en el año 2000 se redacto la Declaración Del Milenio en donde nacen ocho objetivos del milenio que los Estados firmantes y sus funcionarios se obligaron a cumplir. Entre ellos se encuentra la obligación de la “comunidad internacional” en tomar medidas que alivien a los países más pobres y vulnerables en cuanto a la deuda externa siendo una de estas medidas la cancelación de la misma (cuando esta es bilateral, es decir de estado a estado, sin organización inter-mediante) y la asistencia oficial del estado acreedor para el desarrollo del estado deudor de una manera cooperativista y sin obtener ventaja de dicha ayuda.

Aunque parezca de película y hasta medio utópico, esto fue escrito y firmado por varios Estado potencia. Pero al parecer, hoy en día, hasta lo acordado se lo termina llevando el viento. 

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