¿Un nuevo orden global?

Notas de opinion Politica Sociales


Un grupo de académicos, pensadores y dirigentes políticos de todo el mundo impulsan un frente común –la Internacional Progresista– contra los movimientos populistas de derecha en el mundo. Entre sus impulsores más importantes se encuentran Noam Chomsky, Yanis Varoufakis, Celso Amorim, Srećko Horvatentre otros. 

Por Santiago Borrell estudiante universitario de abogacía

Tiene origen en diciembre de 2018, cuando el Movimiento Democracia en Europa 2025 (DiEM25) –cofundado por Yanis Varoufakis- y el Instituto Sanders –fundado por Jane Sanders, esposa del senador demócrata Bernie Sanders- apelaron a la formación de un frente común en contra del avance del autoritarismo. Producto de las masivas protestas sociales que sumaron a decenas de millones de personas a las calles, en defensa de las instituciones democráticas, en reclamo de sus derechos y de la protección del ambiente. Como fue el caso del Movimiento de los Chalecos Amarillos, que se originó en Francia en octubre de 2018 en rechazo a las políticas del gobierno y al sistema burocrático y sindical.

Para comprender esta situación debemos remontarnos a 1979, a una de las reformas del FMI. Aquí se introdujeron las bases para la aplicación de las ideas económicas contemporáneas en los gobiernos y bancos centrales de países deudores. Dicha reforma significó el triunfo de la Sociedad Mont Pelerin, fundada en 1947 por Von Hayek junto a otros destacados economistas, y sus ideas libertarias promocionadas por Milton Friedman y Alan Greenspan (presidente de la Reserva Federal 1987-2007).Casualmente, el FMI fue el arma del Grupo de los siete (G-7) hacia la globalización, entendida como el mercado abierto de bienes y servicios. Siendo el garante de esas políticas “solidas” por medio de la Nueva síntesis clásica, que representó la apertura de los mercados a las inversiones extranjeras y el comercio internacional. El multilateralismo expresado en las instituciones financieras internacionales diseñado en base a EEUU como centro de poder ya no existe. La crisis del liderazgo norteamericano, a finales del siglo XX y principios del XXI, se produjo tras el fracaso del Consenso de Washington y por el fallido papel del Banco Mundial como líder de dicha agenda económica global. Sin embargo, la visión “americanista” sirvió para imponer sus reglas de juego desde el sector privado –AEI y The Heritage Foundation–.

Junto a estas problemáticas, fue inminente el avance de los gobiernos de la extrema derecha en los últimos años. El cual no es un fenómeno exclusivo de los Estados Unidos, liderado por Donald Trump, sino que se produjo en todas partes del mundo en especial en Europa, Medio Oriente y América Latina. Una tendencia impulsada por demagogos que llegaron al poder generando una guerra discursiva, dirigiéndose a las personas con un discurso de odio de clases; xenófobo -en especial hacia inmigrantes y refugiados-; de la supremacía de lo individual; prejuicioso con el “otro” y con las disidencias, y de exaltación altamente nacionalista. La política del “nosotros contra ellos” exacerbó el miedo, posibilitando su inyección en el sentido común y la tolerancia de los abusos en la hostilidad hacia las instituciones y normas democráticas.

Lanzamiento

La semana anterior –específicamente el 11 de mayo-  el movimiento democrático paneuropeo transfronterizo DiEM25 y el Instituto Sanders han lanzado la Internacional Progresista. A través de su página web, han hecho un llamado: “Es hora de que las personas progresistas del mundo nos unamos.” Proyecto que cuenta con el respaldo de más de 40 intelectuales, académicos, activistas y dirigentes políticos –Yanis Varoukakis, Noam Chomsky, Rafael Correa, Naomi Klein- entre otros. 

Promueven fomentar la unión, coordinación y movilización de activistas, asociaciones, sindicatos, movimientos sociales y partidos en defensa de la democracia, la solidaridad, la igualdad y la sostenibilidad. Aspirando a un mundo descolonizado, justo -que repare la desigualdad de las sociedades-, ecológico, pacífico, poscapitalista, próspero y pluralista. Se debe destacar, su organización para la campaña de un “Green New Deal”, en el que promocionan un verdadero cambio en las industrias de combustibles fósiles para evitar una catástrofe climática. Lo impulsó electoralmente en EEUU, Bernie Sanders, en su fallido camino hacia la presidencia. Sin embargo, lxs jóvenxs de todo el mundo se están organizando para recuperar su futuro, y, Sunrise está liderando el camino (movimiento de jóvenes que trabajan para combatir la crisis climática).

Es importante destacar que, ante la inminente concentración de los medios de comunicación a nivel global, en poder de unos pocos multimillonarios, la Internacional Progresista impulsa la construcción de una coalición de medios de comunicación progresistas para difundir diversas perspectivas desde todo el mundo. No es aceptable que estos pocos medios hegemónicos, controlen en gran medida el flujo de información que recibe la población mundial. 

En cuanto a su conformación, la Internacional Progresista, cuenta con un Consejo de asesores, el cual es responsable de establecer la dirección estratégica de la organización. Entre sus integrantes más destacados podemos detectar a escritores tales como, el estadounidense Noam Chomsky o la novelista y comentarista política Ece Temulkeran, la periodista canadiense Naomi Klein, el miembro del Parlamento helénico y ex ministro de finanzas de Grecia Yanis Varoufakis y, la Primer Ministro de Islandia y líder del Movimiento Verde-Izquierda, Katrín Jakobsdóttir. Dentro de lxs representantes argentinxs, se encuentran Elizabeth Gómez Alcorta, Ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad y, Alicia Castro, activista política y sindical. A estos se le suman dirigentes latinoamericanos como el excandidato brasileño del Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad o el expresidente ecuatoriano Rafael Correa. Otro de los integrantes son el ex vicepresidente boliviano Alvaro García Linera, el diplomático de carrera y ex Ministro de Asuntos Exteriores brasileño Celso Amorim, el actor mexicano Gael García Bernal, el reconocido filosofo Srećko Horvat, el ex canciller laborista John McDonnell, entre otros.

La organización se financiará exclusivamente con donaciones y aportes de sus miembros, contribución que deberán realizar con sus propios fondos, la cual no puede ser proporcionada por otra persona o entidad. No permitirá la participación ni la financiación de ejecutivos de compañías de combustibles fósiles, farmacéutica o de seguros de salud, de una gran empresa tecnológica, de un gran banco, de una empresa de capital privado, de un fondo de cobertura o de una empresa de agronegocios.

En septiembre, se planificará la agenda del siguiente año de la Internacional Progresista—si la pandemia lo permite— en un congreso en Reikiavik, la capital islandesa, que estará organizado por el partido de Jakobsdóttir, el Movimiento de Izquierda-Verde.

Contexto 

El Covid-19 sorprendió a nivel global, una pandemia que no pudo ser controlada ni por los más avanzados sistemas de salud, pero dejo al velo los perjuicios de su privatización. No solo generó una crisis sanitaria, sino que grandes daños económicos. Aunque debemos comprender que en estas circunstancias la economía es salud pública. 

Si no dejamos de lado debates absurdos y la pandemia no se controla, propagando el virus alrededor del mundo, los impactos económicos sobre países pobres serán muy graves con una duración de varios años. Los cuales podrán derivar en graves crisis financieras, ya que enfrentan la obligación del pago de sus créditos internacionales o sobrellevar grandes desestabilizaciones fiscales y monetarias, multiplicando los efectos devastadores. 

Por lo que, si tenemos una crisis de salud pública, una crisis financiera y una crisis geopolítica, las consecuencias pueden derivar en otra Gran Depresión o Gran Recesión.

Como remarcaba anteriormente, los países más vulnerables, en especial los del Cono Sur, están enfrentando una situación muy difícil siendo lo más afectados, debido a la alta demanda de insumos médicos y al retiro masivo del capital de sus economías. Más de USD 100.000 millones han sido retirados de los mercados emergentes en el curso de la pandemia. Pero los acreedores internacionales exigen que dichos gobiernos paguen sus deudas antes de proteger a sus propios ciudadanos. En total, USD 3,9 billones en pagos de servicio de la deuda vencen solo en 2020. Lo que significaría no solo una injusta extracción de riqueza, sino que incluso un abundante desfinanciamiento de la salud pública y un impedimento hacia la prosperidad de la región. 

No es casual que, en estas circunstancias se haya producido el impulso de la Internacional Progresista, donde no es aceptable regresar al status quo económico que ha fallado considerablemente en estas décadas. Están dadas las condiciones para reconceptualizar un orden global en el que la concentración de la riqueza, el poder corporativo y, la masiva desigualdad y pobreza son incontenibles. Está en juego el futuro ambiental, económico y social en laque tal organización debe estar dispuesta de manera creativa y audaz a revertir esta pobre realidad. ¿Será posible? ¿O nos encontraremos frente a un movimiento que no excederá la acción de su evento inaugural?

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