En City Bell los vecinos se organizan para frenar construcciones que violan la normativa local

Sociales

La comunidad de la localidad de zona norte, históricamente reticente a las grandes edificaciones y reconocida por su particular predominio de áreas verdes, se encuentra en plena cruzada contra el negocio inmobiliario, que intenta llevarse puesta la fisonomía y la normativa del barrio.

Por Ezequiel Ian Pérez.

Es de público conocimiento en el área que entre los vecinos de City Bell el desarrollo desmedido y desprejuiciado de la edificación no cae nada bien. En ocasiones, los motivos tienen que ver con la precaria infraestructura urbana que apenas resiste el trazado tradicional de casas bajas y baja densidad poblacional.

Pero también mucha gente se opone a ver cómo se transforma radicalmente el aspecto, la estética y la calidad de vida que caracterizó históricamente al barrio. Un suburbio residencial plagado de arboledas que habitan el espacio público y grandes jardines con vegetación diversa adornando las casas, en su gran mayoría de un solo nivel o dos.

De más está agregar que el desarrollo inmobiliario se ha llevado puesto los gustos y preferencias de los habitantes de toda la vida, que han decidido ponerle un límite a la desidia municipal al menos en los casos en que la normativa los respalda.

Tal es la cruzada que emprende un grupo de vecinos autoconvocados y organizados desde redes sociales para impedir la construcción de un edificio con un frente de 60 metros y cuatro pisos de altura que se levantó sobre la calle Nirvana.

La zona del barrio Nirvana es un área donde los residentes conviven con una vegetación autóctona ligada al Arroyo Rodríguez, considerada en el trazado urbanístico como un humedal donde las edificaciones se encuentran limitadas. Fue declarada además como un área de reserva por la ordenanza 8607/95, lo cual fue notablemente omitido por quienes emprendieron la construcción y por el Municipio, que entregó el permiso.

Así es que, hastiados de quejarse de manera individual ante las autoridades y de cuestionar la situación sin ver cambio alguno, los vecinos y vecinas que forman parte del grupo “City Bell Ordenado” redactaron un petitorio para elevarlo a la comuna y comenzaron a juntar firmas para hacer respetar al menos las normativas vigentes.

El documento se encuentra disponible en el kiosco “Pinocho” ubicado en el diagonal Jorge Bell entre Cantilo y 473 bis, pleno centro de la localidad, donde se acercan frentistas de distintas partes de la región a sumar su repudio a la transgresión legal, ambiental y estética que representa semejante obra.

Muchos temen también que una vez que se concluya la construcción se multipliquen situaciones similares de violación de leyes en beneficio del negociado inmobiliario. Por esto es que además se emprendió desde el mismo espacio una junta de firmas en la plataforma online Change.org con el mismo fin.

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