Mauricio Macri lavó su imagen por cadena nacional a través de un balance de fin de gestión

Notas de opinion Politica

A 5 días del final de su presidencia, el mandatario hizo una descripción de los aspectos más positivos de su gobierno y dejó un mensaje claro: continuará siendo el líder de Juntos Por el Cambio.

En una emisión que fue grabada y visiblemente editada, el presidente saliente realizó su primera cadena nacional, sin contar las de actos institucionales, para exponer su “versión” acerca de lo que fueron estos cuatro años de gobierno.

En el decreto que habilitó a transmitir su discurso en todos los medios de comunicación de aire, y algunos otros de cable, mencionó a modo de argumentación que el Poder Ejecutivo, de acuerdo a lo establecido en la Constitución Nacional “deberá informar a la ciudadanía sobre el estado de la Nación resultante de los cuatro años de gestión”.

Macri estructuró su discurso a través de una serie de ejes entre los cuales las graves problemáticas económicas y sociales generadas brillaron por su ausencia, y apenas fueron excusadas como resultados de cosas que “había que hacer” para dejar un país ordenado. 

Las temáticas abordadas, reforzadas con gráficas que acompañaban la narrativa, fueron infraestructura y energía, cultura del poder y calidad, desarrollo humano, economía, relación con el mundo y narcotráfico.

“Valoramos las instituciones, la justicia es más independiente y la prensa es más libre. Nos hemos integrado al mundo”, expresó. En esa tónica fue transcurriendo la exposición, plagado, al igual que los discursos que han proferido los referentes de Cambiemos durante estos años, de contenidos abstractos.

No es que sean cuestiones banales, de hecho se trata de aspectos sumamente importantes en la vida democrática. El problema es que a pesar de haberse jactado desde su llegada al poder de ser los portadores de esos valores, afirmar que en la práctica los defendieron es cuanto menos polémico.

Ni los informes de la ONU alertando sobre la influencia del ejecutivo sobre el poder judicial, ni la abierta persecución a empresarios mediáticos como Cristóbal López -por la que probablemente el Estado tenga que responder judicialmente- para que vendan sus entidades le impidieron al presidente continuar agitando las ideas de república y transparencia.

La vuelta al mundo por abrir las importaciones hasta ahora no ha dinamizado demasiado la producción industrial, que ha decaído sistemáticamente desde la aplicación de las políticas librecambistas.

Las dramáticas cifras que publicó la UCA sobre Argentina recientemente.

Por caso, hace pocos días Donald Trump anunció que reestablecía los aranceles a la importación de acero y aluminio desde Argentina debido a la gran devaluación del peso ocurrida en los últimos meses, que afecta a la competitividad de los precios de los productores agrícolas estadounidenses.

Sobre los índices de pobreza e inflación -a raíz de los cuales había pedido públicamente que se juzgue su gobierno-, poco y nada. “Los resultados de las reformas económicas no llegaron a tiempo”, aceptó.

Entre otros logros, contó la finalización de su mandato como uno, aunque con un grosero yerro: “Es la primera vez en cien años que un gobierno no peronista termina su mandato”. Obviando la pifia cronológica, la idea que deslizó la apreciación del presidente tiene una floja consistencia por fuera de la frase hecha.

El peronismo vio derrocados dos de sus gobiernos y estuvo proscripto 22 años en el lapso al que Mauricio Macri refirió, lo cual nos sugiere que la referencia fue dirigida a reforzar sentidos “comunes” dentro de su núcleo duro.

Luego pasó a señalar cuestiones como haber sincerado el valor del dólar y modernizar la infraestructura en materia de energía. Además, en este sentido, resaltó que “en 2015 se pagaba el 15% del costo de un servicio, hoy se paga el 80%”, lo cual a nivel fiscal resulta una buena noticia para gestionar las cuentas pero difícilmente tenga la misma interpretación en la masa trabajadora que apenas llega a fin de mes.

Una de las frases más significativas del discurso, y que explican a las claras la cadena nacional y toda la presentación, tuvo lugar cuando el presidente sostuvo que continuará como “una alternativa sana al poder” de Alberto Fernández. Allí dejó sentado para propios y extraños que por lo pronto no piensa delegar la conducción de su espacio político y asumirá el rol de principal opositor a partir del martes.

Por Ezequiel Ian Pérez.

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